El gobernador del cambio
El triunfo de los insurrectos en el norte del país, provocó que el gobierno del general Porfirio Díaz tratara con Francisco I. Madero —en Ciudad Juárez, mayo 21 de 1911—. En el trato, además de cesar las hostilidades y pactar las renuncias del presidente y del vicepresidente de la República, se permitió el nombramiento de 14 gobernadores que fueran proclives al antirreeleccionismo maderista. Zacatecas estuvo entre los estados que debió sustituir a su Ejecutivo.
El estado estuvo contemplado en todo el prorrateo. La motivación evidente de la inclusión está en que el único triunfo electoral antirreeleccionista sucedió en un distrito de la entidad, en 1910. Y precisamente el nuevo gobernador será a quien no se reconoció su credencial de diputado federal: el abogado católico y maderista J. Guadalupe González Estrada.
Madero escribió a González el 22 de mayo de 1911 para informarle que, tras la muerte de Luis Moya, era el nuevo “jefe del movimiento insurgente” en Zacatecas. En esta situación, debía acudir a la ciudad barroca para tomar posesión del cargo de gobernador, pues la legislatura lo designaría. Le indicó que de inmediato reestableciera la paz y licenciara a una parte de los insurrectos.
El Congreso local nombró a González tras una ardua, autoritaria y discreta actividad política que dirigió el vicepresidente Ramón Corral, desde la Ciudad de México. Lo hizo vía telegráfica. El gobernador constitucional Francisco de Paula Zárate inicialmente se negó a renunciar. Argumentó que el desempeño público le mermó su fortuna —era presidente de la Compañía Metalúrgica y Beneficiadora de Zacatecas—, y en tal circunstancia, al retirarse perdería el sueldo gubernamental.
El Congreso tramitó la solicitud de licencia de Zárate en la sesión del 25 de mayo de 1911. Tras la lectura de la solicitud, la elaboración del dictamen, el envío del decreto al gobernador para observaciones, se designó al diputado José María Castañeda como gobernador interino.
El nuevo Ejecutivo tomó posesión del cargo al día siguiente, a las 10:30 de la mañana. En la sesión ordinaria del sábado 27 de mayo, Castañeda renunció. Argumentó el tradicional “por motivos de salud”. Se admitió la renuncia por la mayoría de los asistentes. Acto seguido, se procedió a elegir al nuevo Ejecutivo.
El crucial trabajo lo hicieron depositando una papeleta con el nombre que postulaban. E ironía política: por unanimidad nombraron al revolucionario licenciado González Estrada. Éste juró el mismo día, en una sesión extraordinaria, celebrada a las 5 de la tarde.
EL GOBIERNO DEL CAMBIO
En junio de 1911, el licenciado J. Guadalupe González, gobernador constitucional interino de Zacatecas, hizo uso de las facultades constitucionales y de las leyes administrativas de la entidad para nombrar a sus colaboradores inmediatos. Señalemos: si el gobernador González ascendió a pesar de ser un outsider de la efectiva red del poder regional, con los nombramientos generó una ruptura en el esquema de la inmutable clase política del Zacatecas decimonónico.
El contraste en la movilidad política que provocó González Estrada está en la lista de quienes formaron la comisión permanente del Congreso estatal. Ahí estuvieron, a partir del 31 de mayo de 1911, los mismos diputados que fueron nombrados en el año de 1910.
El gobernador no llamó a la burocracia a hijos, sobrinos, yernos, hermanos, primos, compadres, condiscípulos de políticos u hombres en el poder estatal. Más todavía, ninguno era distinguido como un liberal. Convocó a jóvenes que encantaban en asambleas disidentes y en las redes de la sociedad civil. Y sorpréndase, todos eran feligreses católicos.
Como secretario de gobierno designó al jerezano licenciado Francisco Zesati Valdés. En la jefatura política de la ciudad de Zacatecas colocó, previa consulta a grupos maderistas, al comerciante Fernando Cabral. El 1 de junio de 1911, el doctor Samuel Navarro protestó como director de Instrucción Primaria. Cinco días después, J. Guadalupe Robles asumió el cargo de director de las estratégicas líneas telegráficas del estado. Luego, paulatinamente, nombró a los jefes políticos de la entidad.
Las asunciones ocurrieron en el salón de recepciones del palacio de gobierno. Todos los actos fueron matutinos y cumplimentaron el ritual del juramento de lealtad, como lo estipulaba la Constitución del estado.
Ramón López Velarde opinó
Un año después (junio 3 de 1912), el jerezano expresó del gobernador: “Zacatecas ha sido gobernado por la sensatez y la honorabilidad del licenciado José Guadalupe González, uno de los pocos individuos de quien no nos hemos decepcionado los que fuimos antirreeleccionistas de buena fe… y el señor licenciado González ha prestigiado al señor presidente”.
