El grafiti es vandalismo y no está bien
El grafiti es vandalismo y no está bien. Si vemos a una persona realizando grafiti, lo primero que deberíamos hacer es llamar a las autoridades para denunciar. No debemos exponernos a decirles que está mal, ya que no sabemos cómo se lo van a tomar, además ellos pueden molestarse y ponerse agresivos.
El grafiti consiste en escrituras o dibujos hechos en una pared, generalmente sin permiso y a la vista del público. Además, es una conducta mala y está prohibida. El grafiti también afecta nuestros sitios históricos y, a veces, es realizado por la gente que asiste a diferentes tipos de marchas. Este tipo de vandalismo daña la integridad física y visual de la propiedad, incluidos los sitios históricos.
Algunas personas consideran el grafiti arte público, mientras que otros lo consideran vandalismo. Pero si dañas una propiedad pública o privada estás cometiendo un delito: vandalismo. Los actos vandálicos pueden incluir desde romper ventanas, dañar vehículos y destrozar el mobiliario urbano. El vandalismo crea muchos problemas en la sociedad.
Además, los propios grafiteros pueden caer en la drogadicción, tener problemas ante la ley e incluso encontrar la muerte. El vandalismo llega a crear un entorno de inseguridad, daños a las propiedades y daños psicológicos.
El grafiti no se limita a daños a la propiedad sin sentido, ya que las personas lo hacen por varios motivos, como: transmitir un mensaje, expresar frustración, vengarse, ganar dinero, o como parte de un juego o competencia.
En mi colonia, la González Ortega, aunque hay pocos grafitis en las casas, hay jóvenes que vienen y pintan con spray. También el parque Reforma, que está cerca de mi escuela, ha sufrido daños estéticos, económicos y de impacto social. Hay mucha gente que hace un esfuerzo por tener su casa pintada, y después vienen y la vandalizan. Los dueños de la casa se molestan, porque además de tener que denunciar, tienen que volver a pintarla.
Esto es un ejemplo del daño a la propiedad privada en Zacatecas. Como en muchas ciudades, el grafiti afecta la imagen del centro histórico y otros espacios públicos. Las autoridades locales invierten en programas de limpieza y prevención para mitigar estos daños. Pero en las propiedades privadas, la gente debe reparar los daños con su dinero.
A los grafiteros no les afecta, pero a mí sí, porque se ven feas las casas de la calle y de la colonia donde vivo. Si a mi familia le pasara que grafitearan su propiedad, se molestarían. Esto me hace sentir triste, pues no me gusta que el lugar en donde vivo esté grafiteado. Por ejemplo, tú pintas tu casa y al día siguiente ya está grafiteada. Hay varias razones, y alternativas, por las que podría no haber grafiti: más vigilancia, limpieza rápida y eficiente, participación ciudadana y diseño urbano anti grafiti.
La importancia, para las personas, de que los espacios públicos no estén grafiteados puede ser significativa por varias razones:
● Mejora la estética del entorno.
● Aumenta la seguridad.
● Preserva el valor de las propiedades.
● Fomenta el respeto por el espacio público.
● Promueve el turismo.
● Mejora la calidad de vida.
Algo que puede ayudar a fomentar el arte urbano legal en el espacio público es a través de: programas escolares, campañas comunitarias y la mejora del entorno urbano. Implementar una combinación de estas estrategias puede ayudar a reducir el grafiti y mejorar la calidad de vida en la comunidad. Además, agregaría que, para que dejara de existir el grafiti no debemos olvidar ser un buen ejemplo y educar a los jóvenes. Si seguimos estos consejos y trabajamos juntos podemos reducir el grafiti y mejorar la calidad de vida en la comunidad.
Les quiero decir a los adultos que respeten nuestra ley, que no hagan grafiti y sean buenos. A los niños, quiero invitarlos a que sean guardianes del patrimonio, pongan mucha atención y participen.
Para abordar este problema de manera preventiva, existen varias estrategias: la educación sobre el respeto a la propiedad ajena, el desarrollo de habilidades sociales para resolver conflictos en forma pacífica, el fomento de actividades extracurriculares que mantengan ocupadas a las personas y la creación de un sentido de pertenencia. Además de esto, la comunicación constante entre padres, maestros y niños es fundamental.
*Escuela Lázaro Cárdenas, turno vespertino, 5º A
