GUADALUPE. A través del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (SEDIF) se generan espacios incluyentes que brindan oportunidades reales de desarrollo para las personas con discapacidad, como el Taller «Manos CREEando», donde participan personas con discapacidad visual, en la elaboración de trapeadores.
Este taller de fabricación de trapeadores, operado por personas con discapacidad visual, representa mucho más que una oportunidad laboral: es un símbolo de dignidad, independencia y fortaleza, aseguró el comunicado.
Bajo la guía de Don Antonio Cuéllar González, instructor y motor de este proyecto, seis módulos de operación funcionan día con día, gracias a las manos y la determinación de sus participantes.
Don Antonio perdió la vista a los 17 años de edad, debido a un accidente; sin embargo, su historia no se detuvo ahí. Con voz serena y una sonrisa llena de luz, comparte: “yo dejé de ver a los 17 años; si no hubiera quedado ciego, a lo mejor fuera un bandido. Ahora me siento bien, bendigo a mi trabajo y a mis amigos”.
“Para mí nada es complejo; siempre he tenido carácter y mucha paciencia. Este taller es un aliciente de vida y me da fortaleza el intentar dejar este legado para la gente olvidada.”
Con una convicción firme, Don Antonio explica que el taller se abrió “paradarle la oportunidad a las personas con discapacidad visual”, quienes muchas veces enfrentan el olvido o la falta de oportunidades laborales.
“Estamos comenzando y me gustaría que fuera más grande. Este taller está proyectado para 30 personas, siempre y cuando tengan discapacidad visual. Ya estamos abriendo una cartera de clientes”, expresó con entusiasmo.
“Manos CREEando” además de realizar la fabricación de productos útiles, construye esperanza y comunidad, donde cada trapeador elaborado lleva consigo el esfuerzo, la historia y la determinación de quienes se niegan a rendirse.












