FRESNILLO. La primaria José María Vázquez, conocida como Chilitos, opera con aulas improvisadas dentro de bodegas donde niños toman clases sin ventilación ni luz natural, expuestos al calor y al frío. En estas condiciones “inhumanas”, como las calificó la directora María Isabel Domínguez Garcés, el plantel continúa trabajando en el fraccionamiento San Carlos, sin recibir respuesta de la SEZ.
“Como se puede observar, no hay dirección ni cocina; esto es una bodega y ahí están los niños trabajando. El otro salón de primero está en una bodega más fea, donde los estudiantes están prácticamente encerrados”, relató.
DÉFICIT DE AULAS Y MOBILIARIO OBSOLETO
Cada ciclo escolar la situación se repite. Con el crecimiento del fraccionamiento, la matrícula aumenta, pero las aulas son insuficientes. Este año se requieren al menos dos salones nuevos para los grupos de primero A y B, aunque la directora precisó que se necesitan cuatro.
Pese a la visita reciente de autoridades de Planeación estatal, solo se prometió la construcción de dos aulas, lo que seguirá siendo insuficiente. “El siguiente ciclo se vuelve a presentar la necesidad otra vez, porque vienen nuevos niños y no hay espacio. No podemos negar la educación”.
Los grupos superan los 30 alumnos y en algunos grados, como quinto y sexto, ya hay 35. “Diario vienen padres de familia a buscar lugar y les tengo que decir que ya no hay. Por eso terminamos metiendo niños donde se pueda, incluso en salones improvisados”, dijo.
El mobiliario también es limitado y está en mal estado. “Las sillas y mesas ya están viejitas y no son del tamaño adecuado; en el salón-cocina tenemos un pizarrón pequeño de menos de un metro”.
SIN ATENCIÓN OFICIAL
María Vázquez lamentó que, pese a los oficios y solicitudes enviadas incluso al gobernador David Monreal Ávila y a la titular de la SEZ, Gabriela Pinedo, no han recibido visitas ni respuestas concretas.
“Cada año es lo mismo, y nadie viene a ver cómo trabajamos. No son espacios dignos ni adecuados para los niños”, sostuvo.
Cuestionó además la incongruencia en el gasto público: “Se gastan fácilmente 60 u 80 millones en una feria, y no pueden tomar uno solo para hacerle un aula a una escuela. No pedimos lujos, pedimos lo mínimo para que los niños aprendan en condiciones humanas”.
Ante la falta de apoyo institucional, madres, padres y docentes han tenido que mantener el plantel con cooperaciones. Han pintado paredes, resanado muros y fumigado aulas por su cuenta. “Aquí todo lo que se ha hecho es por los papás. Las autoridades no han puesto nada”, señaló.
Domínguez Garcés recordó que incluso acudió a la Ciudad de México para entregar documentos durante una conferencia presidencial, con la esperanza de que su caso llegara a la SEZ. “Pensé que eso serviría como medio de presión, pero todo se queda en trámite”, dijo.
Finalmente, hizo un llamado urgente a las autoridades estatales y federales para priorizar la infraestructura educativa y garantizar espacios seguros y dignos para la niñez del fraccionamiento San Carlos.

