Resulta milagroso que un equipo recién ascendido en Inglaterra esté viviendo en la quinta posición de una liga tan oligarca como la Premier. El Sunderland, comandado por Granit Xhaka como eje del proyecto, está viviendo el sueño de unos pocos equipos que lo han conseguido.
Hace unas semanas, en uno de esos días en los que parece que será como cualquier otro, una cuenta mexicana en la red social X comenzó a promover entre sus seguidores que le brindasen apoyo a un equipo europeo cualquiera. El club escogido democráticamente fue el Sunderland, institución que vio la luz en 1879 por profesores escoceses.
La respuesta de los apodados Black Cats hacia la lluvia de tuits fue positiva. Menciones acompañadas de trivias han sido la forma de agradecimiento hacia su nuevo nicho de aficionados aztecas.
Y cómo no. De acuerdo con medios locales, el Sunderland ha tenido un crecimiento de hasta 30 por ciento en merchandising desde que inició la moda desde el otro lado del atlántico de irle a un equipo de Premier League.
COMUNIDADES LEJANAS
Más allá de las señales que nos ha brindado el consumidor mexicano de deportes promedio por pertenecer a un grupo, no es casualidad que los aficionados apoyen a otras entidades del otro lado del mundo. A pesar de que en pleno 2025 las fronteras se han vuelto digitales y no tanto físicas, las identidades en el futbol nacional son cada vez más difusas.
Sin irnos más lejos, en Zacatecas, la mayoría de los futboleros se sienten identificados con clubes fuera de su localidad. Pueden existir diversas razones detrás de este fenómeno social, pero la que visibiliza más este hecho es que desde los años noventa hasta 2014, el estado no tuvo un club dentro de las primeras dos categorías del futbol profesional.
Toda una generación quedó ávida de sentirse representada por el equipo de su tierra, y eso explica por qué los aficionados buscan hacer comunidad en otros lugares.
El desplazamiento de plazas en el futbol mexicano es una práctica que aleja el sentido de pertenencia del aficionado con su estado. En la memoria colectiva solamente quedan equipos como Veracruz, Jaguares, Tecos, Monarcas Morelia, o incluso la Real Sociedad de Zacatecas, que tras poco más de un lustro de existencia, tuvo que mutar poco más de 15 años después a Mineros, que esperemos se quede más tiempo de lo que nos tienen acostumbrados.
Hablando de Jaguares de Chiapas, Gilberto Mora, la última promesa del futbol mexicano, subió a su Instagram una foto de hace unos siete años con la playera de Jaguares en el Víctor Manuel Reyna, un recuerdo que ya no se podrá repetir al menos durante un tiempo.
Resulta singular cómo el futuro de la selección nacional esté huérfano de un equipo en México, así como los miles de habitantes en los estados donde se les arrebató el futbol profesional. Pero los que no sufrirán de eso son los inquietos que buscaron cariño en una costa al norte de Inglaterra.
