La UIG: eje transversal de la perspectiva de género en la FGJE
La aparición de las Unidades de Igualdad de Género y Fiscalías Especializadas para la Atención de Delitos contra las Mujeres por Razones de Género, en las estructuras de Procuración de Justicia son un fenómeno que, observado desde el escritorio institucional, representa el cumplimiento de un deber. Es la respuesta estatal lógica y, a estas alturas, inevitable a los imperativos de los derechos humanos y a la presión social ejercida por décadas de lucha feminista.
Institucionalmente, logramos incorporar el gender mainstreaming, es decir, la transversalización del género. Sin embargo, en el tránsito del papel a la sala de audiencias, este enfoque corre el riesgo de ser capturado y neutralizado por el mainstream burocrático, convirtiendo un mandato de transformación en un mero ejercicio de acatamiento formal.
El primer y más evidente problema de esta cooptación reside en la guetización de la especialización. La institución, en un acto de autodefensa, aísla el tema de género.
Se crea una unidad “especial” para los casos de mujeres, lo cual permite al resto del sistema operar bajo la cómoda presunción de que el enfoque de género es una responsabilidad ajena. La narrativa interna se simplifica peligrosamente: “Ellos se encargan de los temas sensibles; nosotros continuamos con el procedimiento estándar”.
Esto exonera a la gran mayoría de fiscales, peritos e investigadores de la obligación fundamental de examinar cada caso con una lupa que detecte y elimine el sesgo de género.
En el ámbito administrativo, esta dilución se manifiesta en la burocratización del conocimiento crítico. La perspectiva de género, que debería de ser una herramienta intelectual para deconstruir prejuicios en la investigación, cadena de custodia y en la valoración de datos, medios y pruebas.
El éxito de la unidad se mide por métricas de fácil contabilidad —cursos impartidos, protocolos impresos, número de expedientes abiertos—, ignorando por completo el impacto cualitativo que es la única medida real: la reducción de la impunidad y la mejora en la calidad de vida de las víctimas.
Se prioriza la forma sobre el fondo. Los protocolos, diseñados para ser guías flexibles de protección, se vuelven camisas de fuerza administrativas que priorizan la documentación sobre el trato humano y la investigación exhaustiva.
Para que estas Unidades de Igualdad de Género trasciendan la trampa del mainstream, el cambio debe ser vertical y jerárquico. No basta con asignar una oficina y un presupuesto.
El verdadero desafío institucional es transformar la excepción en la regla; es decir, hacer que la justicia con perspectiva de género deje de ser una unidad especializada para convertirse en la norma obligatoria de todo el sistema.
Actualmente, la Fiscalía General de Justicia cuenta con una Dirección General de Desarrollo y Evaluación, dentro de la cual se encuentra la Unidad de igualdad de Género, la existencia de la misma obedece; al interés que tiene la institución de que las y los servidores públicos desde una etapa temprana y hasta la conclusión del proceso garanticen la aplicación de la perspectiva de género, el derecho a la igualdad y el acceso a la justicia a todas las personas, para ello se les otorga capacitación continua en materia de género, derechos humanos e igualdad sustantiva, promoviendo con insistencia la formación y sensibilización en estos temas.
Hemos puesto empeño en promover la Gran Campaña Naranja, cuyos orígenes los encontramos en la Organización de las Naciones Unidas en el año 2008, con la creación de la campaña ÚNETE; el interés se concentra, en realizar actividades de manera reiterada con el personal de la Fiscalía, concentrando gran parte de ello, en los días 25 de cada mes.
También recorremos el estado, pues nos trasladamos con el personal de los diferentes distritos judiciales, con el mismo fin, resultando por demás satisfactorio el interés que muestra el personal por ser parte de esta gran campaña, de formar parte de las acciones de prevención de la violencia contra las mujeres.
En la medida en que cada una o uno de nosotros, incorporemos las herramientas teórico-prácticas en la aplicación de la perspectiva de género desde nuestras investigaciones hasta la culminación de un proceso, y tengamos esas ganas de aportar un granito de arena en materia de prevención a la violencia de género, reduciremos las brechas de desigualdad entre Mujeres y Hombres, y en esa medida le estaremos respondiendo poco a poco a la sociedad en esta materia.
*Titular de la Unidad de Igualdad de Género
