Arquitectura a prueba de llamas (2)
La semana pasada dejé esbozados algunos datos de la historia de un personaje poco recordado en nuestra tierra: Antonio Prieto Trillo, constructor zacatecano autodidacta cuya fama se consolidó en San Luis Potosí. Prieto Trillo tuvo un papel decisivo en la reconstrucción del mercado González Ortega de Zacatecas tras el incendio que haría colapsar su tercer piso en 1901.
En aquella primera entrega repasamos su encuentro fortuito con el célebre arquitecto valenciano Rafael Guastavino, quien patentó el sistema constructivo tabicado como “Guastavino system” —una técnica de bóvedas tabicadas que, al no necesitar estructuras de madera o metal para sostenerse, eran “a prueba de llamas”—, y cómo este intercambio de saberes marcó el rumbo de su carrera.
También recordamos que Prieto Trillo colaboró con Carlos Suárez Fiallo, arquitecto que diseñó el mercado zacatecano entre 1886 y 1889, permitiéndole conocer los pormenores constructivos del edificio que más tarde volvería a levantar de las cenizas.
Antes de colaborar en la reconstrucción del mercado, Prieto Trillo trabajó en otros proyectos, sin duda favorecido por el conocimiento adquirido gracias a Guastavino. Su nuevo ánimo constructivo -o su ambición- lo llevó a la capital del país, donde tuvo que probar que el método funcionaba.
Con la ayuda de un amigo español, consiguió un espacio en la calle República del Salvador. Ahí levantó una bóveda experimental que dejó fraguar durante quince días, y para demostrar su resistencia, organizó una prueba pública: sobre ella colocó treinta toneladas de plomo, pero no conforme con ello, la sometió a todo tipo de agresiones que iban desde prenderle fuego hasta dispararle con un fusil.
El resultado fue tan satisfactorio que, ante el asombro de albañiles, ingenieros y empresarios del ramo, Prieto Trillo recordaría más adelante que fue “lo primero que se veía en México de esa construcción”.
Tal demostración de fortaleza le valió dos grandes contrataciones, los pabellones y varias salas del Hospital General en Ciudad de México, el Hospicio de niños en la misma ciudad y posteriormente, el hospital militar de San Luis Potosí.
Sin embargo, mientras Prieto Trillo ganaba notoriedad, el 8 de diciembre de 1901 el fuego derretía la estructura metálica del mercado zacatecano cuya construcción había terminado apenas 12 años antes.
El incendio fue tema nacional; la prensa de Zacatecas y de la capital de la República relataron la caída de la techumbre y la manera en que el fuego devoró “(…) la esbeltísima armadura de su techumbre, caldeada por aquella monstruosa hoguera [que] cedió al impulso del viento, y perdiendo el equilibrio, se desplomó con notable estrépito” (El Centinela, 18 de diciembre de 1901).
Se dijo que el humo llegó hasta el interior de la Catedral, sorprendiendo a la feligresía que, en mitad de la misa, salió despavorida por la puerta norte, sofocando a tres menores a su paso. Según el informe que proporcionó el gobernador Genaro García y que recuperó el Periódico Oficial del 11 de febrero de 1903, se necesitaron siete semanas de trabajo —realizado por mineros de las negociaciones cercanas—, para remover el pesado escombro.
En el mismo informe, se detalla que después de examinar varias propuestas, el gobernador se fijó en el proyecto presentado por el señor don Antonio Prieto pues “pareciéndome más a propósito desde los puntos de vista de solidez, elegancia y economía”. El contrato se firmó en junio de 1902 y para septiembre, la techumbre ya estaba terminada.
En sus memorias, Prieto Trillo asentó que en su proyecto agregó al calce que se trataba de “una construcción monolítica indegenerable y a prueba de fuego”, lo que sin duda le dio el triunfo. Aunque conflictos con otro contratista lo obligaron a abandonar la obra, las bóvedas casi en su totalidad quedaron terminadas con el Sistema Guastavino. El mercado se reinauguró el 5 de febrero de 1903, mientras se afirmó que “nadie pudo imaginarse que su completa reconstrucción se llevaría a cabo en tan corto término”.
Para especialistas como Mónica Silva Contreras, el mercado zacatecano es uno de los pocos edificios con el sistema Guastavino (importado por Prieto Trillo) que aún permanecen en pie en todo México.
*Maestra en Estética y Arte
