Una de vampiros
Cuando se trata de averiguar sobre las vampiresas, ciertas historias las llevan tan atrás como el origen del género humano, y se sugiere que la primera fue Lilith, célebre personaje de la tradición rabínica que habría sido la primera mujer de Adán, a quien abandonó luego de una disputa.
Dios la castiga transformándola en un demonio; por su nombre, se infieren características como el desenfreno (del sumerio lulû). Si coincidimos en este origen, entendemos por qué aparece en diferentes lugares y tiempos y aún así comparten rasgos.
Entre esos aspectos compartidos se encuentran el enamoramiento de jóvenes, para lo cual mudan su apariencia, como si la pasión permitiera embellecerse, y la seducción por medio de regalos.
El primer relato de este ejemplo es la versión griega del siglo primero de nuestra era: “Apolonio desenmascara a la empusa de Corinto”, contenida en el Libro IV de la Vida de Apolonio de Tiana de Filóstrato (Gredos, 1992). La empusa, que se presenta así misma como una mujer extranjera y adinerada, tiene por costumbre enamorar a los jóvenes y después comérselos (Jan Potocki, en el Manuscrito encontrado en Zaragoza, la refiere como “Historia de Menipo de Licia”).
Manago, la impostora del segundo ejemplo, “La impura pasión de una serpiente”, cuento del japonés Ueda Akinari (1734-1809) (contenido en el volumen Cuentos de lluvia y de luna, Trotta, 2002), presenta por Toyowo, un joven adinerado y dado a la vida superficial, un sentimiento igual de pasional pero menos sanguinario. Su pasión, o su maldad, le permite crear ilusiones.
Los manjares con los que estas vampiresas agasajan a sus amados son una fantasía, como también lo son los lugares que habitan: “Cuando llegó [Toyowo] se encontró con un portón y una casa de enormes dimensiones, y las persianas estaban bajas y las cortinas echadas, lo que daba el aspecto de una vivienda noble y majestuosa” (p. 171).
En el transcurso de una noche, el aspecto del lugar se modifica lo suficiente como para introducir el miedo en el corazón de Toyowo: “El interior se veía aún más derruido que el exterior. […]
“El lago artificial del jardín y las plantas acuáticas estaban totalmente secos; en medio de un zarzal aplastado se erguía, tenebroso y trágico, un pino abatido por el viento. Cuando abrieron la puerta de la sala de recepción los acogió un soplo de aire con olor acre, fantasmal, que los hizo estremecer; la partida retrocedió, sobrecogida de temor” (p. 182).
En la historia de Menipo ocurre algo análogo: “No obstante, cuando las copas de oro y lo que parecía plata demostraron ser cosas vanas y volaron todas de sus ojos, y los escanciadores, cocineros y toda la servidumbre de este jaez se esfumaron al ser refutados por Apolonio, la aparición pareció echarse a llorar y pedía que no se la torturara ni se la forzara a reconocer lo que era” (p. 253).
A continuación, Apolonio descubre la intención última de la empusa: “devorar su cuerpo, pues acostumbraba a comer cuerpos hermosos y jóvenes porque la sangre de estos era pura” (p. 253).
Entre las cualidades que estas primitivas figuras vampirescas comparten sobresalen las físicas. De las serpientes todos conocemos su apariencia, y sabemos que se arrastran; las empusas, como la que se enamora de Menipo, igual se arrastran, y su tentáculo parece una gran serpiente. Manago también revela eventualmente su naturaleza como serpiente; hay quienes interpretan que esta cualidad representa cierta forma de ardor y deseo.
Menciono apenas unas características análogas para esta figura de las letras compartidas en dos relatos. También se pueden señalar algunas diferencias que, a la larga, se vuelven parte de los temas recurrentes con los que se presentan.
Mientras que en el cuento de Akinari el joven es el único engañado en esos aposentos, en el caso de la historia de Filóstrato los engañados son todos salvo Apolonio. Esto puede apuntar hacia las formas en que deben ser derrotados: la víctima debe evolucionar de tal forma que desaparezca la razón de sus males o el joven necesita de un redentor que le facilite la transición. En cualquier versión, el vampiro debe ser derrotado.
