El sindicalismo en riesgo
La razón de ser de los sindicatos es la defensa de los derechos laborales de sus agremiados, representa un contrapeso para el ejercicio autoritario del poder económico; para cumplir con esa finalidad, los sindicatos deben de estar ligados a la empresa o patrón cualquiera que éste sea, a partir de la relación laboral de sus agremiados, no puede existir un sindicato sin un patrón.
Los sindicatos, para organizarse, requieren de tener mecanismos que les permitan la organización autónoma de sus luchas y los mecanismos legales para poder llevar a cabo esa defensa.
Esto hace necesario que los comités ejecutivos o mesas directivas sindicales gocen de permisos con goces de salario para que cuenten con la suficiente autonomía para organizar su lucha.
Ese permiso implica que sus condiciones laborales no se vean afectadas, que se respeten sus derechos, no debe haber represalias ni presiones por la lucha sindical, ni en las empresas privadas ni en las instancias de gobierno.
En fechas recientes, varios comités ejecutivos han manifestado su preocupación por que se les ha informado que sus salarios serán reducidos a la carga laboral que están ejerciendo y que las funciones sindicales se tienen que pagar con recursos sindicales. Esto representa no solo una afrenta en contra de los derechos laborales de las representaciones sindicales, sino un mecanismo indirecto de coerción contra la defensa colectiva de los derechos.
Estas estrategias disfrazadas de medidas de austeridad no tienen otra finalidad más que la aniquilación del sindicalismo como mecanismo para mejorar las condiciones laborales, es una herramienta que desincentiva la organización colectiva y violenta no solo los contratos colectivos de trabajo sino también la Ley Federal del Trabajo, la Constitución y tratados internacionales ratificados por nuestro país.
Con sindicatos sin comités ejecutivos o mesas directivas, la lucha sindical se desactiva y la exigencia por la mejora de los derechos desaparece.
A pesar de una reforma laboral que busca privilegiar la libertad y la democracia sindical se crean leyes que disfrazan una medida de control económico-político como si fuera una medida de austeridad.
Esta no es la única estrategia para desactivar la lucha sindical desde el Estado, existen otras acciones antisindicales, como el uso corporativo de la nómina para asignar beneficios o prebendas personales sin respetar los procedimientos contractuales, eso manda el mensaje de que los sindicatos no son necesarios y es más sencillo darles la vuelta que apelar a la defensa colectiva de los derechos, anteponiendo intereses personales a intereses colectivos.
Este tipo de medidas de presión requieren de unir esfuerzos, de diseñar estrategias conjuntas y de consolidar estrategias de lucha conjunta, no podemos permitir que uno de los pocos mecanismos de lucha colectiva que queda como lo son los sindicatos, se vean desarticulados por una estrategia bien orquestada desde el poder estatal y económico estatal.
Debemos dejar de lado intereses particulares y partidistas y unir esfuerzos para abatir la precariedad laboral, defender nuestros derechos, y también a los sindicatos.
