“Este es un proyecto de muerte para el Río Atenco”, denunciaron ejidatarios y habitantes de Jiménez del Teul durante la marcha de este viernes, a la que cientos se sumaron para dejar claro que no quitarán el dedo del renglón para impedir la construcción de la presa Milpillas, que desde hace una década autoridades federales y estatales han tratado construir en esta región.
En la movilización sin precedentes, participaron personas adultas mayores, mujeres y jóvenes, quienes recorrieron las principales calles de la cabecera municipal hasta llegar a la presidencia municipal, donde al unísono retumbó: “el pueblo unido jamás será vencido”.
La marcha fue observada con asombro por el pueblo desde sus ventanas o salían a las puertas de sus viviendas al escuchar las consignas: “Claudia, escucha, el río es nuestra lucha”, y reclamos a las autoridades de los tres órdenes de gobierno, con el mismo mensaje: “No a la presa”.
Pobladores de los ejidos de El Potrero, Atotonilco, Corrales, Estancia de Guadalupe y de otras comunidades participaron en la protesta, acompañados por integrantes del Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas y por observadores de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ); éstos últimos no reportaron incidentes.
Con pancartas en mano, los ejidatarios ingresaron al palacio municipal y exigieron la atención del alcalde petista, Daniel Cisneros Esparza; sin embargo, empleados excusaron que no se encontraba en el edificio, a lo que los manifestantes reclamaron: “¿como cuando andan en campaña hasta el cerro van?”.
Muerte del Río Atenco y comunidades
En la alcaldía, representantes del Movimiento en Defensa del Territorio y el Río Atenco dieron lectura a su posicionamiento en el que advirtieron que con la presa Milpillas no habría ningún beneficio para la población de la demarcación.
Con la presa, denunciaron, se pretende desviar 92 por ciento del caudal del Río Atenco, “lo que es una sentencia de muerte para éste y con ello una sentencia de muerte para nosotras las comunidades que desde tiempos ancestrales hemos vivido de sus aguas, en su ribera”.
Expusieron que el proyecto, ahora incluido en el Plan Hídrico Nacional de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, carece de sustento técnico y científico, “lo único que lo respalda es un estudio de factibilidad de 2018 plagado de afirmaciones falsas, omisiones y contradicciones”.
Alertaron que, de acuerdo a datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), los cinco acuíferos de la región centro del estado están agotados con un déficit de 262.5 millones de metros cúbicos anuales, mientras que la presa Milpillas solo cubriría 41 millones de metros cúbicos, “por lo que se necesitarían siete presas para mínimamente cubrir las necesidades de abasto de agua”.
Sin desarrollo
A nombre de los pobladores reprocharon que, a pesar de que los tres órdenes de gobierno les dicen que se tendrá desarrollo y progreso en el municipio con la construcción de la presa, la imposición de un megaproyecto como éste afectará las comunidades, como ha ocurrido en otros estados del país.
Ejemplo de ello, citaron, es la comunidad Puente de Arcediano, en Jalisco, donde en 2003 se presentó el proyecto de la presa de Arcediano en las barrancas de Huentitán, después de haber demolido las casas y el pueblo entero, en 2009 se suspendió la obra por fallas técnicas. El gobierno federal se negó a reconocer y pagar los daños, mientras que el pueblo dejó de existir.
De igual manera, en la comunidad indígena Cantiles de El Ciruelo, donde se construyó la presa El Cajón en 2006 en Nayarit y Jalisco: además de los cuatro municipios afectados, siete asentamientos fueron inundados.
Asimismo, comunidades chinantecas donde hace más de 50 años se construyó en el río Papaloapan, en Oaxaca, la presa Cerro de Oro, 26 mil campesinas y campesinos de 37 ejidos fueron afectados, y 36 mil hectáreas de tierra fértil, inundadas. Las comunidades ribereñas indígenas fueron desplazadas de manera forzada sin indemnización alguna, entre otros casos.
El gobierno de México busca ahora construir sobre el río Atenco la presa Milpillas, con 69.88 millones de metros cúbicos de capacidad, para lo que proyecta invertir 9 mil 769 millones de pesos en total, de los cuales este año se destinarán 2 mil millones del presupuesto federal.
Denuncian hostigamiento
Los habitantes enfatizaron que la marcha se hizo con el fin de denunciar que los ejidos están “siendo acosados y hostigados” por el delegado de la Procuraduría Agraria (PA), Francisco Pérez Compeán, al que consideran “alfil” del gobierno estatal; y llamaron la atención de la presidenta Claudia Sheinbaum: “si las comunidades no están de acuerdo con la presa, el proyecto no se hace”.
Rechazaron que las comunidades mantengan negociaciones con la organización Frente Popular de Lucha de Zacatecas (FPLZ) que encabeza el legislador federal, José Narro Céspedes, para ceder a la construcción del megaproyecto, por lo que advirtieron: “no estamos dispuestos a ceder nuestro territorio ni el agua”.
Traición a promesas de campaña
Al incluirse la construcción de la presa Milpillas dentro del Plan Hídrico Nacional, los manifestantes dijeron sentirse traicionados por la presidenta Sheinbaum debido a que “creímos que no lo iba a hacer porque ya el presidente pasado, Andrés Manuel López Obrador, lo detuvo, creímos que iba a continuar ella con la misma posición; sin embargo, lo retomó. Nosotros, pues nos sentimos mal, […] sentimos que nos traicionó”:
Evidenciaron que de igual forma tanto el gobernador David Monreal Ávila como el presidente municipal Daniel Cisneros Esparza no cumplieron con su palabra, pues en campaña firmaron por escrito el compromiso de que en caso de llegar al cargo no apoyarían la construcción de la presa Milpillas, pero reclamaron que actualmente hacen lo contrario.
Esta primera marcha terminó con una comida comunitaria en la presidencia municipal y la advertencia de que solo acudieron representaciones de las comunidades.
Fotos Jesse Mireles











































