DESASTRES EN EDUCACIÓN
Las protestas magisteriales son ya el pan de cada día en la Secretaría de Educación. Esta vez se rebelaron los tecnológicos de Loreto, Jerez, Fresnillo, Río Grande, Tlaltenango y Sombrerete. Pero la secretaria Gaby Pinedo prefirió irse por la mañana a San Jerónimo a recibir a Cesáreo Rosas, nuevo jefe de Coordinación Policial de la Guardia Nacional. Mientras, los profes tomaban Finanzas y exigían destrabar la gestión de nuevas plazas y recursos. Y para complicarle más las cosas a la gobernanza, también estallaron en paro trabajadores del Instituto Zacatecano de Cultura, porque no les pagaron el bono del festival cultural, una prestación que hasta solía recibir la titular, Dulce Muñoz.
LA MUSTIA
“Hay una mustia por ahí y algunos militantes que quisieran verme fuera del partido”, respondió el senador Saúl Monreal al viboreo por los ataques de La Secta, cuya líder cada vez suma más… pero apodos. Hasta serpientes cercanas a ella coinciden en que la antes Súper Malvada, hoy La Mustia, ha tenido en los últimos años la estrategia de victimizarse, mientras da patadas por debajo de la mesa. Cuenta la leyenda que cuando estaba a cargo de los programas sociales, amenazaba a los altos mandos de Morena con renunciar cada que recibía críticas. “Si ya no les sirvo, díganme y ahí está el espacio”, amagaba, aunque no cumplía. En caso de una hipotética y mustia postulación, advierten entre los guindas, sería el escenario con más rupturas y riesgo de derrota para el partido.
DISCURSOS ABURRIDOS
En esas rivalidades morenistas, se vislumbra un choque entre aspirantes a la capital en 2027. Uno de ellos es el diputado Santos González, el otro es el secretario del comité de Morena, Mariano Casas. Ambos hacen sus excursiones a las colonias, pero dicen los venenosos que, en el caso del diputado, sus discursos resultan aburridos para algunos; a otros les parece algo fifí, y al menos la mitad de quienes han recibido sus cobijas, no les gustó que llevaran la cara del legislador. Santos trae más dinero que Mariano, pero en los recorridos a pie en las colonias, el sobrino del notario Jaime Casas inspira un poco de más confianza. No porque tenga mucho carisma, sino porque a Santos “le falta barrio”, o al menos es lo que se dice.
ACEVEDO CONTRA ERNESTO
A uno le gusta matarse en el gimnasio, el otro no hace mucho ejercicio, pero es muy hablador. Y podrían enfrentarse muy pronto. El dirigente del SUTSEMOP, Carlos Acevedo, ya ofreció apoyo a los cerca de 35 trabajadores suspendidos de la Junta Local de Conciliación, acusados de corrupción y de negociar laudos con abogados. Pero estos dicen que se trata de una cacería que ya inició el secretario de la Función Pública, Ernesto González. El personal suspendido requiere asistencia legal y respaldo del sindicato. Hay expectativas respecto a qué tanto se meterá a defenderlos su líder sindical, y qué sustento tendrán finalmente los señalamientos de la Función Pública. Quizá no pase nada, como en el caso de la estafa legislativa que denunció el mismo Ernesto.
SIN CAMBIOS
Luego de la reunión que ayer tuvo la presidenta Claudia Sheinbaum con Ricardo Monreal, coordinador de diputados federales de Morena; y Adán Augusto López, coordinador de los senadores, no se anticipan cambios en la alineación. La prioridad parecen ser las iniciativas que se verán en el próximo periodo. A pesar del escándalo de Adán, por los vínculos criminales que le achacan a su ex secretario de Seguridad, Hernán Bermúdez, el senador mantendría su liderazgo morenista en la Cámara Alta. Pero eso sí, Adán ya no ha estado tan a gusto con los ataques y señalamientos en su contra, que le han resultado dolorosos y venenosos.
DONACIÓN INÚTIL
Mucha gente en Juchipila se pregunta qué pasó con unos medicamentos que le donaron al alcalde Chema Castro. Ante el desastre en salud, que ni el coordinador del IMSS Bienestar, Carlos Hernández, ni el secretario de Salud, Uswaldo Pinedo, ofrecen atención como Dinamarca, las medicinas donadas servían de algo. Pero resulta que, cuando las recibieron, estaban a punto de caducar. Chema no se quiso arriesgar y prefirió no repartir nada. Luego, se metió en trámites ante la Cofepris para dar de baja el medicamento, que le había regalado una empresa.
