ZACATECAS. Si bien el alcalde de Calera de Víctor Rosales, Miguel Ángel Murillo García, reconoció que en determinado momento estuvo en contra de la instalación de la denominada “glorieta de la muerte”, consideró que su demolición debe ser consultada con la ciudadanía.
Lo anterior, luego de que derribaran la de Vetagrande y que Ernesto González Romo, secretario de la Función Pública, anunciara que hay planes para retirar otras que fueron construidas durante el sexenio de Miguel Alonso Reyes, al considerar que son un peligro para los automovilistas.
Al respecto, Murillo García expresó: “En la [glorieta] de Calera sí hay ciertos riesgos, pero no se han presentado tan continuamente situaciones, accidentes”.
Pese a ello, insistió, no puede emitir una postura porque es necesario un estudio técnico y una consulta ciudadana para, en determinado caso, justificar la demolición de la glorieta y “que no sea un tema que se pueda considerar partidista o que se pueda politizar”.
Sin embargo, Murillo García sostuvo que antes de asumir la alcaldía, durante el sexenio de Alonso Reyes, él estuvo en contra de la construcción de la glorieta por considerarla innecesaria.
“SON ÍCONOS DE LA CORRUPCIÓN”
En el caso de Sombrerete, el alcalde Ramiro Hinojoza Aguayo reconoció que, a diferencia de Calera, en su municipio la glorieta no representa un riesgo significativo para los automovilistas.
“La planeación pues, como que sí está bien. El problema más bien es lo que representa, son como íconos de la corrupción”, aseguró.
Finalmente, recordó que en el gobierno de Miguel Alonso estas obras se hicieron por la fuerza en los municipios y a sobrecosto. “Como que se aborrece, pues, el monumento”.
