ZACATECAS. Los gobiernos municipales del estado están asumiendo el rol que debería desempeñar el Incufidez, apoyando no solo a sus atletas locales, sino incluso a aquellos que provienen de otras partes de Zacatecas.
Esta inversión de roles expone la disfuncionalidad de la institución estatal que supuestamente representa el deporte zacatecano hacia el exterior.
La contradicción es flagrante: mientras el Instituto de Cultura Física y Deporte del Estado de Zacatecas (Incufidez) se limita a aparecer en ceremonias de premiación y eventos mediáticos, la gran mayoría, sino es que todos los municipios del estado, están financiando su propio plan de desarrollo atlético, invirtiendo en infraestructura, entrenamientos, promoción, eventos, equipamiento, capacitaciones, entre otras cosas.
Es decir, están haciendo el trabajo que por ley y presupuesto corresponde al instituto estatal.
Esta situación revela el nulo compromiso por parte del Incufidez, que confunde su función con la de una agencia de edecanes y relaciones públicas.
Creen que apoyar “deporte competitivo en eventos oficiales” significa aparecer en las pocas fotografías del podio, ignorando que la competencia exitosa requiere años de inversión previa en desarrollo y seguimiento profesional.
La ironía más cruel es que cuando estos atletas, desarrollados con recursos propios de sus familias o del municipio, compiten a nivel nacional o internacional, lo hacen representando a Zacatecas, no a su familia ni al municipio que realmente invirtió en su carrera.
El Incufidez muy a menudo se adjudica medallas que no ayudó a forjar, mientras las familias y/o municipios que sí invirtieron permanecen en el anonimato.
Esta dinámica perversa demuestra que el instituto estatal se ha convertido en un observador del esfuerzo familiar y municipal. Estos dos últimos, con presupuestos demasiado recortados, están superando en efectividad a la institución “encargada”.
¿Cuándo el Incufidez asumirá su verdadera responsabilidad de liderar el desarrollo atlético integral, en lugar de funcionar como decoración institucional del éxito ajeno?
