ZACATECAS. “Ay amor divino, pronto tienes que volver a mí”, se escuchaba al fondo de la camioneta que trasladaba a madres y familiares de personas desaparecidas. Movidas por el amor, un grupo de buscadoras se arriesgaron a salir solas a terrenos que antes habían denunciado a las autoridades, donde podrían estar sus seres queridos y nunca los buscaron.
Pareciera que la canción de Leo Dan describía el sentir de las familias con la estrofa “cómo te extraño, mi amor, ¿qué debo hacer?”, y decidieron por cuenta propia picar y excavar la tierra sin la guía institucional y el resguardo de las corporaciones de seguridad.
Se hacen llamar Los Escarabajos, un grupo de búsqueda en campo creado por la asociación civil Buscadoras Zacatecas, y único en su tipo en la entidad. Esta primera jornada de exploración fue pagada con recursos propios y con lo recaudado en una colecta que iniciaron semana atrás para hacerse de herramientas, como palas, barras T, talaches, además de insumos médicos.
Los rostros de Jorge Valentín Pérez Caldera, Antonio Bernal Orozco, Cristian Manuel López y Mauricio Díaz Jacobo, plasmados en las playeras de sus familiares, son testigos de la lucha que emprendieron para dar con su paradero desde hace años y otros por algunos meses.
También las fotografías de Kevin Gustavo Pinzaña Sosa, Gerardo Cabrera Reveles, Cristian Pulido González, Luis Antonio de Ávila Reyes y José Nicanor Araiza Hernández están estampadas en las playeras que se convirtieron en la vestimenta característica de las buscadoras.
A la brigada se sumó el padre de Perla Santiago Balvaneda, además de la familia de Derian Antonio Luján García, quienes solicitaron el acompañamiento para descartar “un punto” donde posiblemente podrían encontrar algún indicio de sus familiares.
Denuncias no escuchadas
La primera parada fue en Santa Rosa, en Villanueva, en una zona donde se presumía que desde 2008 habían abandonado cuerpos y hace dos años, cuando de esto tuvieron noticia las buscadoras, lo notificaron a la Comisión Local de Búsqueda; sin embargo, no se activaron exploraciones, por lo que decidieron retomarlo en esta primera búsqueda independiente.
En los terrenos hay vestigios y materiales que fueron utilizados en invernaderos, que ahora están embargados por el banco.
Una reja no impidió que señoras mayores la brincaran para iniciar la búsqueda, con ingenio y escurridizas pasaron con ayuda de sus compañeras con quienes compartieron las herramientas para buscar en la tierra.
Antes de iniciar las labores, todas se tomaron de las manos y comenzaron una oración: “que el infinito amor que siento por ti, siga siendo el motor de mi vida y que me permita desde el corazón apoyar y acompañar a quien lo necesita”.
Al término de la plegaria comenzó la distribución de los escarabajos, pero antes indicaron la zona a abarcar para “barrer” y descartar cualquier indicio. Separadas por un metro y con herramientas comienzan a picar la tierra buscando zonas abultadas, vegetación muerta o incluso olores fétidos de las entrañas del suelo.
Las indicaciones de seguridad son sencillas: mantenerse en grupos de tres, no chiflar, no gritar y no llamarse por su nombre al momento de dar alguna indicación por la radio. Durante el recorrido realizaron agujerearon la tierra, pero no hallaron indicios.
Seguridad, en un punto rojo
En todo momento, las buscadoras estuvieron resguardadas por agentes de la Guardia Nacional (GN), quienes asistieron a solicitud de la representante de la organización Elizabeth Araiza Hernández, para garantizar la seguridad del grupo.
Una patrulla y cinco elementos de la corporación parecieran insuficientes para cuidar a 18 personas en un municipio como Villanueva, marcado por la violencia que ha dejado la disputa de los grupos delincuenciales, cuyas iniciales se observan en pintas en la comunidad La Quemada, segunda parada en la búsqueda.
Acompañamiento a familia
Aún con temor, las madres acompañaron a familiares de Derian Antonio Luján García, quienes recibieron una denuncia anónima vía redes sociales donde les aseguraban que el cuerpo del joven de 25 años había quedado en esta comunidad.
A Derian lo privaron ilegalmente de la libertad el 19 de julio de 2024. Desde entonces no volvieron a saber de él, su madre y hermanas compartieron que ésta era la primera ocasión que salían a realizar su búsqueda en campo porque no tenían referencia alguna de dónde buscarlo.
“Cuando me mandan la ubicación es cuando contacto a las madres buscadoras y nos organizan esta búsqueda”, compartió la madre.
Contrario al primer espacio, éste contaba con zonas verdes, por ello las madres con mayor experiencia en campo descartaban la posibilidad de que ahí pudiera haber restos.
Esto fue expuesto a las familiares durante un breve descanso, lo que se tradujo en una cara de decepción y tristeza en su madre y hermanas, quienes llamaron a intentar un segundo recorrido para disipar dudas de que Derian pudiera estaría ahí.
Picaron nuevamente la tierra, incluso preguntaron a personas que se encontraban cerca de la zona, quienes negaron tener información al respecto.
La primera búsqueda independiente concluyó con las manos vacías para las buscadoras, quienes decepcionadas regresaron a sus hogares, pero convencidas de no dejar de mover la tierra hasta encontrarlos.
Zacatecas registra un histórico de 7 mil 721 personas desaparecidas, no localizadas y localizadas, al corte del 1 de abril del 2025, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). De esa cifra, 3 mil 899 personas siguen sin ser encontradas, lo que representa 50.5 por ciento del total.
FOTOS: JESSE MIRELES

