ZACATECAS. El obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, abordó el tema de la reconciliación y la identidad filial durante la homilía del cuarto domingo de Cuaresma, también conocido como el “de alegría”.
El líder religioso analizó las lecturas litúrgicas del día y destacó el cómo se entrelazan para formar un mensaje sobre la dignidad humana y las relaciones familiares.
Explicó que la parábola del hijo pródigo representa dos formas distintas de relacionarse con dios: “Como el hijo humilde, que se reconoce pecador y regresa, o el mayor, que no había hecho nada malo, pero que no se entendía como hijo ni a su padre como padre”.
Además, aseguró que existen dos experiencias de filiación y fraternidad esenciales para la vida cristiana: la primera es “valorarnos como hijos, pues ahí está nuestra dignidad”, y la segunda, “si somos hijos, vamos a mirarnos como hermanos”.
DOMINGO SIGNIFICATIVO
El prelado también dio detalles de su reciente visita a dos parroquias: Mezquitic, en Jalisco, y Monte Escobedo, en Zacatecas, donde observó diferentes realidades y desafíos.
Por otra parte, destacó que este domingo marca un punto significativo en el camino cuaresmal, cuando los fieles “empiezan a ver de lejecitos la Pascua”.
Finalmente, invitó a los creyentes a participar plenamente en la Eucaristía, describiéndola como “el gran banquete” que representa la reconciliación ofrecida por dios a través de Cristo.
