LORETO. A seis meses de administración, la suma de la deuda pública asciende a más de 180 millones de pesos; entre ellos está el del Servicio de Administración Tributaria (SAT), que rebasa los 145 millones, afirmó el presidente municipal Antonio Tiscareño de Anda.
Detalló que pese a que la deuda con el SAT se arrastra desde 2016, la pasada administración solo firmó un convenio y realizó un primer pago de 300 mil pesos, pero no avanzó.
Esto originó el aumento de intereses y, por tanto, el llegar a la fecha a más de 145 millones de pesos.
Lo anterior se dio a conocer durante una rueda de prensa en la que el pleno de la administración, encabezada por el alcalde, detalló el estado que guarda la administración en materia financiera, sobre cómo recibieron las finanzas y la proyección de sus propias metas en materia de obra.
En este recuento, el edil resaltó que entre la deuda histórica heredada desde 2016-2018 y 2018-2021, los adeudos a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se fueron incrementando hasta 14 millones 500 mil pesos.
Sobre éstos, detalló que se convino pagarlos a plazos, para lo que se dio un solo pago de 346 mil pesos por derecho de alumbrado público y nunca más se volvieron a realizar pagos.
Se informó que la pasada administración documentó un adeudo a la CFE de 13 millones de pesos, sin garantías de pago, por lo que esta administración volvió a retomar los convenios por concepto de derecho de alumbrado público y por recaudación de servicio, por los que ya se logró cubrir 3 millones 500 mil pesos; sin embargo, la deuda todavía es de 10 millones de pesos.
Concerniente a la deuda con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se informó, el adeudo es por más de 4 millones de pesos y se detectó además un “desvío de recursos” en el concepto del pago al Impuesto Sobre la Renta (ISR).
El presidente detalló que este impuesto se le retiene automáticamente al trabajador y se supone que se separa por el patrón para dar cumplimiento del pago al SAT, lo que nunca se hizo y “no se sabe a dónde se fue. Decían que hacían muy buenas fiestas, muy buenos bailes”.
Por ello, reiteró que si el recurso no fue a parar al SAT se trata de un desvío de recursos, “porque no se sabe en qué se aplicó a dónde se fue y la deuda ahí está”.
Por otro lado, el presidente resaltó que la administración pasada logró que un convenio hecho “de mala manera con la tienda Bodega Aurrera por la administración antepasada, consistente en no cobrarles un solo peso de renta del terreno donde se instaló, se regularizara y recuperaran más de 200 mil pesos hechos por la tienda”.
Igualmente detectaron varias demandas laborales de las cuales hay una ordenanza de pagarles a 19 trabajadores y reponer el cargo, por lo que el ayuntamiento deberá pagar más de 4 millones de pesos.
En estos y varios rubros más, el presidente afirmó que para ellos 2025 será un año complicado, ya que se asumió el reto de sanear las finanzas públicas y por ello se demostrará que “pese a todas las adversidades se puede avanzar”.
Dijo que este afán de pagar la deuda es que planea que en 2026 ya pueda invertir esta administración su propio recurso para proyectos que tiene planeados. Consideró el alcalde que se puede omitir pagar la deuda histórica u optar por hacer bien las cosas y prefiere que “sea un parteaguas” porque al final de cuentas los perjudicados serán todos los ciudadanos.
Además, es parte de cumplir con las obligaciones ante el SAT, por ejemplo y también a la CFE, que “sentí como hostigamiento que vinieron y nos apagaron el alumbrado público, lo que se convirtió en un tema económico, pero también social y sobre todo, de seguridad”.
Por ello, reiteró Antonio Tiscareño, “haremos todo lo que corresponda para cumplir con nuestras obligaciones que las dos anteriores no cumplieron”.
