FRESNILLO. Actualmente, el cementerio de la Resurrección enfrenta dos graves problemas: actos vandálicos y la falta de espacios para nuevas inhumaciones, reconoció Zita Campillo Ochoa, directora de Parques, Jardines y Panteones.
Destacó que los daños a la infraestructura, el consumo de alcohol dentro del recinto y la resistencia de los visitantes a retirarse en horarios establecidos complican la operatividad del camposanto.
Resaltó que uno de los problemas más graves es la falta de control en los accesos del panteón después del cierre, ya que a pesar de los esfuerzos por asegurar las instalaciones las personas fuerzan las puertas para permanecer en el lugar durante la noche.
“Hemos intentado cerrar el panteón, pero es imposible. Muchas personas que asisten a los sepelios quieren quedarse hasta más tarde.
“Se presentan casos donde algunos ingieren bebidas alcohólicas y también se han registrado riñas entre familiares.
“Nuestro personal se retira una vez concluida su labor para evitar agresiones”, explicó Campillo Ochoa.
INSUFICIENTES, RECORRIDOS
La funcionaria mencionó que los rondines de la Policía Municipal y de la Guardia Nacional (GN) son insuficientes, ya que solo lo hacen hasta las 18 horas.
“Si cerramos nos rompen los candados y los portones. Han llegado incluso a forzar la entrada con camionetas. Es una situación que se repite constantemente”, indicó.
Reconoció que es imposible dejar a un velador por la noche, pues expondría su integridad física al lidiar con las personas que intentan entrar al cementerio.
Para evitar problemas, indicó que el personal toma fotografías de los portones cerrados al finalizar su jornada, pero por la mañana los encuentran abiertos.
FALTA DE ESPACIOS
Debido a que el Panteón de la Resurrección opera al 90 por ciento de su capacidad y se estima que en seis o siete meses llegue a su límite, la venta de terrenos para sepulturas está restringida, aseveró Campillo Ochoa.
“Las fosas permiten hasta tres espacios por familia. Sin embargo, ya no estamos vendiendo terrenos con anticipación ni fosas de mayor tamaño, porque el espacio que queda es muy limitado”, explicó.
Agregó que parte de este problema se debe a la edificación de capillas, ya que los pasillos son muy angostos y “reducen aún más el espacio, lo que dificulta futuras inhumaciones. Por ello, recomendamos a la población evitar este tipo de construcciones”, puntualizó.
Con respecto al tema de ampliar el camposanto, mencionó que ya se trabaja en el proyecto en conjunto con Sandra Tovar García, secretaria de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del municipio, y con la síndica Marcela del Cojo Gómez”, aunque no dio más detalles al respecto.
