En la actualidad, la plaza Frascuelo, de Cedral, San Luis Potosí, es considerada la Céret en México. Ello gracias a la seriedad de los astados que se lidian, y sobre todo, a la dedicación puesta por el joven empresario Manuel Azcona.
Esta pequeña plaza está enclavada en el Altiplano Potosino, y fue inaugurada el 14 de agosto de 1902. Desde entonces, reza la tradición, se celebra una corrida de postín.
Ahora, la apuesta de Azcona es la celebración de otro festejo: el 23 de febrero, cuando se realizará una esperada corrida de rejones. En ella harán el paseíllo Jorge Hernández Gárate, Guillermo Hermoso de Mendoza y Fauro Aloi.
LA JOYA DEL CAMPO BRAVO
Respetando el trapío y la presencia del toro, la empresa Centauro seleccionó un encierro con edad de la ganadería de Zacatepec, que preserva con celo el encaste Murube.
Esta casa ganadera, propiedad de la familia Muñoz, es considerada una joya del campo bravo mexicano, por ello es una de las predilectas para la lidia a caballo.
Para el ganadero Alejandro Muñoz la crianza de estos ejemplares es un aporte importante a la fiesta brava, bajo una propia identidad desde 1920.
Un animal negro, junto al son y la nobleza, son algunas de las principales características que definen a esta ganadería de la que tanto gustan a los caballistas.
LA ILUSIÓN DEL EVENTO
Con la visión de Manuel Azcona y de Zacatepec, el binomio resulta perfecto y atractivo, pues se tratará de una plaza seria para astados serios. No hay más, y este motivo reviste especial ilusión para todos los protagonistas.
“Es una alegría estar en una plaza que goza de gran prestigio, que se ha colgado la etiqueta de torista. Vamos con enorme ilusión a realizar nuestra presentación en Cedral”, explicó el ganadero.
Además, reafirmó que el toro de Zacatepec de encaste Murube tiene emoción, bravura y se siente en el ruedo.
Bajo la exigencia y la seriedad, Manuel Azcona apuesta por este encaste para su corrida de rejones, en la búsqueda del triunfo para los actuantes, así como de la preservación del prestigio para su plaza.
Y es que para nadie pasa desapercibido el profundo amor que tiene por su tierra y su gente el joven empresario, quien levantó desde cero una plaza vapuleada por terceros que solo buscaban el beneficio propio.
AIRE PURO EN CEDRAL
El resurgir de esta plaza fue una bocanada de aire puro, pues desde 2012, a través de la empresa gestora Centauro, el trabajo fue continúo y siempre a favor de la afición, nunca al propio.
Se podría decir que en dicho año regresó la vida al pueblo en forma de toros, pues en la figura de Manuel Azcona se encontró a un joven visionario y apasionado de la vida, orgulloso de sus raíces, con un amor y respeto a la fiesta brava.
Con ello, un nuevo enfoque y una nueva visión empresarial comenzó a dar de qué hablar, y en pocos años, Cedral cobró importancia en la geografía taurina.
“La plaza Frascuelo significa todo para mí, es la causante de mi amor a la fiesta. Aquí todo se hace con amor, se cuida hasta el más mínimo detalle.
“Además de eso, en Cedral y su plaza se respeta al toro bravo por sobre todas las cosas, porque es el pasado, el presente y el futuro de la fiesta. Si hay astado, hay todo”, afirmó el empresario, quien ya cuenta los días para la presentación de Zacatepec.
Cedral tiene algo que ni se compra ni se adquiere: personalidad, llevando al ejemplar como único y principal protagonista, justo por ello ha ganado ya el calificativo de ser la Céret mexicana.
Ante esta efervescencia, un público expectante espera el 23 de febrero para abarrotar la plaza Frascuelo, cuyo aforo es de 3 mil 500 personas, pero el permitido solo es de 3 mil 100.
EJEMPLARES EXCELENTES
La ganadería Zacatepec, que es reconocida por los caballistas, se caracteriza por sus astados negros y con nobleza.
La casa ganadera, propiedad de la familia Muñoz, es considerada una joya del campo bravo mexicano, por ello es una de las predilectas para la lidia a caballo.
La corrida se tratará de un evento serio, para astados serios. No hay más, y este motivo reviste especial ilusión para todos los protagonistas.



