La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida
No existe nada más liberador, para la aterrada alma, sobre todo en estos años de muchos balazos y más ideológicos bandazos, que leer los diarios y enterarse de las locuras que Trump impone (o trata de imponer) a diferentes países del planeta, especialmente a Canadá, China y (of course) México.
Mira que salir con subir los aranceles a determinadas mercancías. ¡Eh, güero oxigenado, es mejor que te calmes por que el karma es cabrón! Y el tipo de verdad se cree un estadista, cuando no es más que un mercanchifle de tercera, lo que va a ocasionar problemas a muchas empresas gringas. Pero allá él y quienes lo ven como el mesías del dólar.
En calidad de mientras comienzo a sabotear todas las películas norteamericanas que se lleguen a exhibir en mi patria.
¡No voy a darle mi dinero a una industria llena de violadores, acosadores, traficantes y grifos! No compraré tecnología gabacha y Elon Musk se puede ir derechito a …… No compraré autos de marca gringa y digámosle al tal Trump que si quiere imponer sus estupideces, nosotros dejaremos de consumir sus productos chatarra. ¡Asústame panteón! A los mexicanos nos la Pérez Prado.
Y aunque le duela a pelos de fideo, apoyamos con todo a nuestra presidenta. ¡Usted ordena cómo la apoyamos Señora Presidenta, que en estos casos los mexicanos somos uno solo! Y todo el gabacho y gabacha que llegue a Zacatecas pagará impuestos por andar en la calle y por tomar fotos a la Catedral y demás monumentos coloniales. No compraré mandado en Walmart, me voy al Mercado Arroyo de la Plata y comercios locales.
El pelos de papel de china no nos asusta, los mexicanos somos más fuertes que todos nuestros problemas. Estamos acostumbrados a comer tacos afuera del metro, tacos envenenados, caldo de rata (sin agraviar a ciertas personas), tostadas de cueritos, solo como una muestra de lo chingones que somos, así que no nos asustan sus bravuconadas ni las de sus turiferarios que pululan por mi patria.
Pero nada debe de extrañarnos, cuando sabemos que el tal Trump solo responde a los intereses de la gran burguesía. Y sí, el capitalismo salvaje que viene del norte busca generar miedo, temor, terror, entre la población, pero recordemos: el imperialismo norteamericano es un tigre de papel.
Lo que Trump no se imagina (ni los paletos de sus asesores) es que el pueblo de los Estados Unidos ya se prepara para enfrentar a su presidente. Porque Trump no tiene ningún plan para resolver los graves problemas que aquejan a los millones de trabajadores y pobres que ahí viven.
No existe en su programa ningún plan para acabar con la violencia que azota las escuelas, las calles; no hay programa que respete el derecho humano a la salud, a la educación, al empleo. Eso de que los mexicanos les quiten el empleo a los gringos es una falacia, una mentira más de la alta burguesía en su lucha por los mercados.
Trump, carente de la más mínima inteligencia, es un títere de los multimillonarios. Y dentro de poco deberá entender (si la única neurona que tiene se lo permite) que las grandes alianzas con sus socios comerciales, a los que hoy desprecia, es el arma para equilibrar la producción y el intercambio comercial en el mundo.
Trump se equivoca a cada momento, porque la agresión y la violencia que quiere imponer no resolverán la pobreza que viven los obreros norteamericanos, que siguen careciendo de un sistema democrático de salud, por ejemplo.
Recordemos cómo el homicidio del CEO Brian Thompson, director de la mayor aseguradora de los Estados Unidos, reveló la ira del pueblo norteamericano contra el sistema privado de salud (en USA, para poder ir al médico debes de comprar un seguro).
Trump, tus ideotas no te convertirán en un estadista, te están consolidando como un tirano. ¡Pobre del pueblo de los Estados Unidos! ¡Tiembla cuando despierten, mamacallos de quinta!
