FRESNILLO. Debido a que los jornaleros se resisten a acudir a servicios médicos, pese a que son gratuitos, el Departamento de Epidemiología de la Secretaría de Salud de Zacatecas (SSZ) implementará un plan integral de seguimiento sanitario durante todo el año para prevenir enfermedades y defunciones en este sector de la población.
La estrategia incluye acciones antes, durante y después de la estancia de los trabajadores del campo, como campañas de concienciación sobre higiene personal, alimentación y saneamiento básico.
Además, se buscará reforzar la educación sobre el lavado de manos, manejo de desechos humanos y otros hábitos fundamentales para prevenir enfermedades gastrointestinales que son recurrentes entre los jornaleros, explicó la coordinadora del Departamento de Epidemiología, Rosa María Cerda Luna.
Asimismo, ahondó, se realizarán mesas de trabajo con los gobiernos municipal y estatal para definir las rutas y labores a implementar, por lo que estimó que a partir de febrero se implementarán las primeras acciones.
Destacó que el trabajo conjunto con otras instituciones es clave para abordar problemas estructurales que trascienden la salud, pues “hay deficiencias que están fuera de nuestro alcance, pero lo que nos corresponde, lo estamos trabajando.
“[Es así que] la coordinación interinstitucional es esencial para garantizar que estas familias tengan acceso a los servicios que necesitan. Esperamos que estas medidas logren disminuir las defunciones y mejoren la calidad de vida de los jornaleros y sus familias.
“Sabemos que es un desafío enorme, pero estamos comprometidos a seguir trabajando para marcar una diferencia real”, expuso Cerda Luna.
PREVENCIÓN, UN GRAN RETO
La coordinadora del Departamento de Epidemiología enfatizó que uno de los principales desafíos es la renuencia de los jornaleros a acudir a servicios médicos, pues “a pesar de que se ofrecen consultas y medicamentos gratuitos, muchos prefieren acudir a curanderos o chamanes, lo que dificulta la prevención y tratamiento de enfermedades.
“Es muy difícil cambiar sus hábitos porque son usos y costumbres arraigados. Aunque les explicamos que nuestros servicios son gratuitos y estamos para ayudarlos, a veces no confían en nosotros. Esto representa un gran reto para el sistema de salud”, expresó.
Además, refirió, uno de los temas más preocupantes es la alta incidencia de defunciones en menores de cinco años por enfermedades que se pueden prevenir con una adecuada capacitación y detección temprana de signos de alarma.
“Para ellos, la muerte de un hijo no implica el mismo duelo que para nosotros. Es impactante escuchar frases como: ‘dios me lo quitó, después me dará otro’. Es una mentalidad que dificulta nuestro trabajo, pero es crucial que cambiemos esta perspectiva para salvar vidas.
“[Además] necesitamos que las familias comprendan la importancia de las medidas de seguridad. Nuestro trabajo no se limita a la atención médica, también incluye la prevención y la educación”, precisó.
