RÍO GRANDE. En la Unidad Deportiva de Río Grande hay dos canchas que en su época destacaron por lo cómodas y accesibles que eran para la práctica del futbol, aspectos que en la actualidad han cambiado para mal.
Se trata de la cancha de fútbol bardas y la cancha principal de fútbol, las cuales ya muestran vestigios del paso del tiempo.
El primer espacio mencionado es el que más afectado está, pues pasó de ser una cancha con superficie de pasto sintético a un campo de fútbol rápido de tierra, muy diferente al que fue entregado en el periodo gubernamental de 2016 a 2018.
Dicha alfombra puede ser vista aún en el terreno de juego, pero solo de lado de las esquinas y como residuos de pasto que anuncian lo que antes había.
Otro de los espacios con muestra de daños considerables es el campo de fútbol 11, entregado en la misma época y que empieza a ser peligroso para los jugadores.
Son los parches de pasto desprendidos en cada área y cada portería los que ya iniciaron los estragos que pueden dañar todo el espacio y a los usuarios si no hay intervención oportuna, pues la superficie de concreto ya puede ser visible.
Ante estos daños, los deportistas esperan que se recupere la cancha de fútbol bardas y que el campo grande no se convierta en una nueva pérdida.
















