CIUDAD DE MÉXICO. La tarde de este domingo estuvo protagonizada por las faenas que firmó el español Borja Jiménez, quien perdió el triunfo grande por las fallas con la espada; sin embargo, su presentación en la Plaza México no pudo ser mejor.
La confirmación de su alternativa llegó con dos buenos ejemplares del hierro de San Constantino, que dejaron ver la hondura y clase que posee Jiménez, quien dio una vuelta al ruedo.
El triunfador de la tarde fue el tlaxcalteca Sergio Flores, quien cortó una valiosa oreja al segundo de su lote, mientras que Miguel Aguilar se fue de vacío.
En el tenor de la ganadería, un buen encierro en lo general. Terminó por destacar el primero de la tarde, que mereció los honores del arrastre lento.
BORJA Y SU FIRMA
Triunfador, de 518 kilos, el animal que abrió plaza y al que Borja Jiménez toreó con mucha cadencia con el capote, al recrearse por verónicas. El buen juego de las manos del español continuó con un portentoso quite por chicuelinas.
Fue la plenitud y el entendimiento del astado lo que llevó a Borja a lidiar y dimensionar la lentitud, el toreo de reposo con el que se fundió en las primeras series por el pitón derecho. Los prodigiosos cambios de mano una vez más llevaron la eternidad manifiesta.
Sabía que era necesario enseñarle mucho el camino al novillo, que no perdonaba error alguno, que dentro de su codicia y bravura no dejaba de tener ese genio. Muchas condiciones reunió el de San Constantino para que Borja sintiera los muletazos con empaque, llevando a punto una faena de sentir y disfrutar.
Se encontró a plenitud con la embestida del toro mexicano, en este caso, con la cabaña brava jalisciense de Juan Pablo Corona. Por el izquierdo también lidió con esa parsimonia, incluso con unas luquecinas que llevaron su propia firma, una pena que haya pinchado.
FLORES SE SOBREPONE
Generoso, de 532 kilos, segundo de la tarde, de la ganadería de San Constantino. Variado estuvo en el saludo capotero Sergio Flores, quien en la faena de muleta encontró un toro con muy poco fondo y transmisión, de embestidas muy cortas con el que estuvo poderoso.
Por encima sacó los recursos, y consiguió a tirabuzón los muletazos, que le fueron reconocidos por el público.
Sergio sacó agua del fondo de un pozo seco, así de simple. Tuvo que ajustarse con las bernardinas, pasándose a milímetros al ejemplar de San Constantino, que no perdía detalle del torero.
Medio espadazo que no fue suficiente, haciendo uso de la espada corta, para acertar al primer golpe. Se retiró Flores entre palmas.
FAENA DE MENOS A MÁS
Emprendedor, el cuarto ejemplar de San Constantino que fue lidiado, y con el que Sergio Flores estuvo breve con el capote.
Una faena con un buen inicio, con pases por alto a pies juntos. Poco a poco llegó el entendimiento de Flores con el astado, y es que tuvo muy claro que no podía obligarle, por el contrario puso mucho reposo, y así lo llevó en tres series por derecho.
El animal tuvo mucha fijeza, ésa fue una gran virtud, y por ello el matador terminó por romper en la faena que sin duda fue de menos a más.
El tlaxcalteca no le obligó, lejos de ello, entre serie y serie le dio tiempo y distancia, por ello los muletazos tuvieron esa rotundidad, ese buen manejo de la tela. Más de media espada dejó para cortar una oreja.
CONQUISTA LA PLAZA
El quinto ejemplar de la tarde, Observador, de 531 kilos, segundo de la tarde para Borja Jiménez, quien de nueva cuenta lució con el capote, y después con la muleta comenzó a correr la mano diestra, con temple y mando para llevar al nivel más alto su actuación y justificar presencia en la Plaza México.
Un novillo noble y con clase, que se metió en los vuelos de la muleta y que permitió una serie asentada bajo la verticalidad del toreo de Borja. A cámara lenta en naturales, ante el animal de San Constantino con el que firmó su presentación en el coso de Insurgentes.
Qué portentosa serie de un abandonado Borja que hoy cautivó a una plaza entera que se rindió ante su toreo que además se acompañó de los detalles de pinturería. Arrebató la merecida vuelta al ruedo que al final ganó a ley tras fallar con la espada.
AGUILAR, TORERO DE BUEN GUSTO
El sexto del festejo, el cierra plaza, fue para un decidido Miguel Aguilar que comenzó de rodillas su faena, para después embelesarse del buen toreo por el pitón derecho: trazo largo, empaque y una profundidad que acompañó del temple.
Aguilar, matador de corte clásico, regaló una faena con ese buen gusto, ante un astado que tuvo recorrido y calidad. En la cercanía de tablas los pasajes finales con entrega y verdad. El ejemplar tardó en doblar y desafortunadamente se le escapó la posibilidad de cortar una oreja.
FOTOS: MANOLO BRIONES





