AGUASCALIENTES. La matadora Paola San Román, originaria de Querétaro, escribió su nombre en la historia taurina de la capital hidrocálida al convertirse en la primera mujer en indultar en la Monumental de Aguascalientes desde que se inauguró hace casi 50 años.
Lo anterior, después de que el 1 de noviembre, durante el festival taurino en Aguascalientes, lidiara el astado de la ganadería Santa Fe del Campo, llamado Perlito, con el número 18 y de 460 kilos.
Cabe mencionar que el 23 de noviembre el máximo coso de la región de El Bajío mexicano cumplirá medio siglo de vida, y ésta fue la primera vez que en su ruedo una matadora indulta un ejemplar.
“CONECTÉ CON EL PÚBLICO”
Respecto a su tan importante faena, Paola San Román describió las cualidades que tuvo el novillo: “Lo primero que noté fue su nobleza y luego su gran transmisión, además embistió con gran calidad, por eso disfruté con él desde que lo toreé con el capote. Y eso fue lo que tanto le llegó al público.
“Con la muleta también lo lidié como a mí me gusta. Conecté con la afición, porque cuando te gustas al torear logras vibrar junto con el público al lograr esa unión con el animal, y al mismo tiempo tú logras sentir más”, expresó la queretana.
Con gran emoción al recordar los pasajes de la faena, señaló: “De esto me llevo el haber disfrutado con la fiesta brava que me apasiona, porque no siempre se dan las condiciones para que eso suceda. Sin embargo, cuando pasa (pues es algo que siempre soñamos los toreros) y logramos rompernos con un animal, sucede algo maravilloso.
“Para eso estamos aquí los matadores: para sentir y hacer sentir, para poder expresarnos desde adentro, pues al final somos artistas. Es muy bonito lograr que un aficionado se levante del asiento por uno de tus muletazos. Eso es algo que se lleva una en el alma”, compartió Paola.
Finalmente, comentó: “Además de todas las sensaciones de esa faena, desde Aguascalientes me llevo un triunfo muy grande y esperado, de esos con los que siempre se sueña. Esa jornada me llena de satisfacción y alegría, tanto en lo personal como en lo profesional”.
Con esta faena, en la que Paola San Román bordó el toreo, se abre un capítulo especial en la historia de la Plaza Monumental de la tierra hidrocálida.

