Iconografías de la ciudad (2)
La semana pasada abordamos brevemente el contenido de una fotografía del siglo 19 que evidenciaba una parte poco conocida del acueducto de El Cubo.
La foto que hoy mostramos pertenece a la misma colección fotográfica de Pierre Samuel du Pont, un empresario e industrial estadounidense que fungió como presidente de la famosa empresa DuPont corporation, propiedad de su familia.
La colección está conformada por millares de fotografías que du Pont reunió en torno a varios tópicos, entre ellos los viajes que realizó por placer o por trabajo. Ahí, hay una pequeña subserie con el nombre de “Zacatecas” compuesta por 10 tomas fechadas en febrero de 1889 y que recoge varias escenas de la ciudad, entre ellas tres tomadas desde las vías férreas y otras siete que retratan edificios y sitios de interés.
¿Qué hacía Du Pont en Zacatecas en 1889? Seguramente formó parte de su itinerario en el viaje que realizó por nuestro país en ese mismo año, el cual probablemente no estuvo exento de intereses económicos.
Volviendo a la fotografía -que puede ver debajo de estas líneas-, así como la de la semana pasada, fueron capturadas desde las cercanías a la Estación de trenes, siendo visibles los arcos más pequeños que componían la última parte del Acueducto.
Actualmente, solo podemos ver 36 arcos de medio punto, sostenidos por esbeltos pilares de aparejo de cantera. La obra hidráulica se sitúa en el sureste de la ciudad en un eje longitudinal que transcurre de sur a norte respectivamente, y al presente concluye en el monumento al general Jesús González Ortega, añadido durante el siglo pasado en la zona de descarga del acueducto; en su trayecto atraviesa el parque Enrique Estrada y la antigua plaza de toros de San Pedro, ahora convertida en hotel.
El monumento se pierde entre las callejuelas que se sitúan detrás de la avenida González Ortega y ahí termina, deteniendo su curso rosado entre las casas que se emplazan a lo largo de éstas.
Dos de los arcos se incrustan en propiedad privada quedando escondidos de la vista de los transeúntes, siendo recuerdos de lo que otrora fue el trayecto original de la obra.
Dada su monumentalidad y longitud – lo que lo hacen único en su especie para todo el norte de México-, se presenta como un lugar de obligada visita para el turista y para el habitante zacatecano, pues constituye un elemento de identidad y orgullo local. La pregunta del millón es ¿cuándo se construyó?
Varias fuentes sitúan su construcción a finales del siglo 18 y principios del 19, no aportando una fecha concreta o detalles en torno a su proceso constructivo.
Sobre su financiamiento, la versión más referida mencionada en varias publicaciones señala que a finales del siglo 18 la diputación de minería contaba con un fondo poco mayor a los 80 mil pesos, sobre el que la Audiencia de México sugirió que los fondos se aplicaran en la construcción de una obra de beneficio público.
Elías Amador sitúa su construcción en 1840, pero en un plano de 1843 ya encontramos la obra, lo que indica que probablemente su construcción fue más temprana.
Cercano a 1910, la fuente de Villarreal fue retirada para albergar en su lugar el monumento conmemorativo al primer centenario de la Independencia de México. El acueducto dejó de ser utilizado para su fin original, y en 1921, según información de Salvador Vidal, la noria del Cubo fue destruida para iniciar, con el material constructivo de éste, la edificación del sanatorio Donato Guerra situado en lo que hoy son las instalaciones del Incufidez.
Finalmente, en julio de 1949, en el extremo norte de la arquería, se construyó adosada al conjunto una basa de cantería para sostener la estatua ecuestre al general Jesús González Ortega, (cuyo emplazamiento original había sido la calle Tacuba donde permaneció desde 1898); sin embargo, con la apertura de la prolongación de la avenida Hidalgo, se decidió que el acueducto junto con el monumento constituirían un conjunto ornamental que enmarcaría la belleza de esta parte de la ciudad.

