El impacto invisible de la violencia familiar en los niños
La Violencia Vicaria (VV) es un fenómeno poco conocido, pero extremadamente grave dentro de la violencia familiar, que se refiere a la exposición de los niños a la violencia entre sus padres o cuidadores, ya sea de forma directa o indirecta debido a que a pesar de que no son ellos los que sufren directamente los maltratos, la presencia de violencia en el hogar tiene un impacto profundo en su desarrollo emocional, cognitivo y social.
La VV puede manifestarse de diversas formas, desde presenciar agresiones físicas o verbales entre los adultos, hasta ser manipulados emocionalmente por uno de los padres para dañar al otro.
También puede incluir la exposición a amenazas, intimidaciones, chantajes o descalificaciones constantes, así como el uso de los niños como instrumentos de venganza o control por parte de uno de los progenitores.
Este tipo de violencia tiene un gran impacto negativo en los niños, ya que interfiere en su capacidad para desarrollar relaciones saludables, manejar sus emociones de forma adecuada y resolver conflictos de manera correcta.
La exposición a la VV puede generar en ellos sentimientos de culpa, ansiedad, depresión, estrés postraumático, baja autoestima, trastornos del sueño, problemas de conducta, dificultades académicas y problemas de salud física.
Además de lo anterior, la VV puede perpetuar el ciclo de la violencia, ya que los niños que la han experimentado tienen más probabilidades de reproducir estos patrones en sus relaciones personales o de convertirse en víctimas o agresores en el futuro.
Por lo tanto, es crucial abordar este fenómeno de manera integral y urgente para romper con esta cadena de violencia generacional.
Los profesionales de la salud, la educación y el derecho deben estar capacitados para identificar y abordar la VV de manera efectiva y adecuada, por lo que es necesario sensibilizar a la sociedad en general sobre este problema y promover la prevención y la intervención temprana en los casos de violencia familiar, con el fin de proteger a los niños y garantizarles un entorno seguro y saludable en el que puedan crecer y desarrollarse plenamente.
Además, es imprescindible ofrecer apoyo psicológico y social a los niños que han sido expuestos a la VV, así como a sus familias, para ayudarles a sanar las heridas emocionales y a romper con los patrones de violencia aprendidos.
Es importante que se promueva el diálogo y la comunicación en el seno familiar, se fomente la resolución pacífica de conflictos y la creación de entornos seguros y saludables para todos sus miembros.
TODOS LOS DERECHOS PARA TODAS LAS PERSONAS.
*Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ)
