ZACATECAS. Luego de que sujetos armados intentaron llevarse a personal del Hospital General de Jerez de García Salinas, el titular de la Secretaría de Salud de Salud (SSZ), Uswaldo Pinedo Barrios, minimizó la situación al asegurar que solo fueron a pedir ayuda y “como no encontraron a alguien se retiraron”.
Aseveró que el ingreso del comando armado “no fue con violencia, simplemente se mostraron desesperados por conseguir auxilio, pero al no encontrar quien los apoyara durante esas horas en el lugar, se retiraron.
“Traen por ahí el rumor de que se llevaron a médicos, pero no es cierto, en realidad no se llevaron a nadie, solo fueron a pedir apoyo para atender a alguien en un domicilio”, puntualizó.
Pinedo Barrios explicó que “en los centros de salud y en los hospitales se tiene prohibido que el personal salga a dar atención fuera de las instalaciones. Por ello se tiene un protocolo para evitar que sean sustraídos de sus centros de trabajo”.
Refirió que desconoce si se interpuso alguna denuncia ante la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) luego del incidente ocurrido el 1 de octubre.
Aunque, “por lo menos en los tres años que yo llevo en la administración no tenemos el registro de que hayan ido a algún centro de salud o algún hospital a sacarlos”.
PÁNICO
A pesar de las declaraciones del secretario de Salud, en entrevista para NTR Medios de Comunicación, testigos relataron que estas personas, presuntos integrantes de un grupo criminal, apuntaron y cortaron cartucho contra los presentes.
“[Al parecer] ingresaron al hospital por un médico, pero por fortuna el personal logró esconderse gracias al relajo que se hizo”, explicaron.
Detallaron que tras su descontento, los sujetos armados le dieron de cachazos a un enfermero, quien no quiso revelarles dónde se encontraban sus compañeros. Hasta el momento se desconoce la gravedad de los golpes.
Señalaron que al no encontrar un médico, estas personas intentaron llevarse a la fuerza a uno de los enfermeros, “pero por algún motivo no lo [hicieron].
“Al parecer [los integrantes del comando] traían las manos ensangrentadas, como que les urgía un doctor”, mencionó uno de los testigos.
