ZACATECAS. Dirigido a directoras y personal de los Institutos Municipales de las Mujeres del Estado de Zacatecas se impartió capacitación sobre comunicación no sexista, con el objetivo de desarrollar habilidades lingüísticas que permitan a las funcionarias demostrar la visión de equidad de género en el intercambio comunicativo, a cargo de la directora de la Unidad Académica de Letras de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y experta en estudios lingüísticos, Mónica Muñoz Muñoz.
Esta actividad es organizada por la Secretaría de las Mujeres del Gobierno del estado de Zacatecas (Semujer), la Coordinación de Equidad de Género y el Programa de Capacitación de la Coordinación de Vinculación de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).
La docente de la Maestría en Competencia Lingüística y Literaria explicó que en México, el ‘chiquillos y chiquillas’ de Vicente Fox generó con razón una de las principales resistencias al lenguaje inclusivo; no se puede discutir que el desdoblamiento ejercido por el entonces presidente de México obedecía más a la construcción de su imagen pública que a la convicción de nombrar para visibilizar. Entre muchas anécdotas, recordémoslo unos años después, todavía como representante del Poder Ejecutivo, el referirse a las mujeres como ‘lavadoras de dos patas’.
Hacia 2015 en México diversas instituciones encabezadas por la Secretaría de Gobernación publicaron las guías del lenguaje inclusivo, incluyente o no sexista. Desde entonces organismos gubernamentales como la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de las Mujeres, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Instituto Nacional Electoral y, por supuesto, universidades públicas y privadas como la Universidad Autónoma de Zacatecas se han encargado de construir una imagen de apertura a través de las páginas web en las que alojan recomendaciones y guías de uso del lenguaje inclusivo.
Sin embargo, la mayoría de estas iniciativas tienen su origen en la ‘corrección política’, un sintagma que según explica Luis Fernando Lara es una calca del inglés political correctness, “creada a mediados del siglo XX para ironizar el control del discurso comunista, manipulado por la supuesta ‘verdad dialéctica’ que Stanlin y el Partido Comunista Soviético imponían a todos los miembros de los partidos comunistas en el mundo.” (Lara, 2015, p. 57)
Como en 1984, el comunismo stalinista obligaba a sus miembros a “hacer verdaderas acrobacias conceptuales para justificar lo injustificable, y las acrobacias se manifestaban en el discurso.” (Lara, 2015, p. 57). Así, la frase ‘corrección política’ está relacionada con la búsqueda del respeto y de los derechos de grupos sociales no favorecidos pero también alberga la crítica a los dogmatismos.
Por último, la especialista enfatizó que el lenguaje inclusivo ha sido un tema controversial y complejo que, además de incluir problemas ideológicos y políticos, tiene repercusiones en las agencias sociales del lenguaje, definidas por García Marcos (2019) como aquellos organismos o instituciones con valor comercial reconocido y representativos de los valores lingüísticos de la comunidad.
“Ahí caben desde instituciones a las que se ha confiado la transmisión de la lengua (como por ejemplo el aparato escolar) hasta organismos públicos (la judicatura, los líderes religiosos) o privadas (medios de comunicación)” (García Marcos, p. 59). Por tanto, las instituciones públicas son agencias sociales cuyos miembros son capaces de imponer o de dar el carácter de ejemplaridad en torno a los usos lingüísticos, de ahí la importancia de la capacitación.

