SE MUEVEN LAS AGUAS MORENAS
Luisa María Alcalde llega como nueva dirigente de Morena nacional. El grupo del diputado federal Ulises Mejía presume cercanía con Alcalde, en el sector de juventudes morenistas. José Narro, también legislador federal, le apuesta a sus relaciones con Bertha Luján, madre de Luisa, para crecer sus influencias. Y hasta en La Secta dicen tener “excelente relación” con la nueva líder nacional. Pero la prueba máxima que definirá al consentido será la coordinación de programas federales, cuyo nombramiento sigue en suspenso. Mientras, en el comité estatal, que preside Roxana Muñoz, advierten que están sujetos a una evaluación. Quien no convenza con su trabajo será echado de la oficina de Lomas de La Soledad.
QUIERE LA REELECCIÓN
Anda nerviosa Vero Alamillo, presidenta del PAN estatal. A más tardar el 10 de noviembre tendrá que ser la renovación de la presidencia nacional y luego vienen las de los comités estatales. Las víboras ponzoñosas revelan que Alamillo mandó hacer un tipo de sondeo y no resultó bien posicionada. Pese a ello, su tirada es la reelección, porque Karla Estrada no pedirá licencia para cederle la diputación. Vero competiría con Ricardo Flores El Chicarcas y posiblemente con la ex diputada María del Mar de Ávila y Pepe Pasteles. El peor escenario para Alamillo, cuentan las víboras azules, será regresar a su plaza en el Instituto para la Atención e Inclusión de las Personas con Discapacidad y ponerse a las órdenes de Miriam García.
ROMPIMIENTOS
Como en la novela (y película) del Zorro y el Sabueso, las circunstancias políticas fueron distanciando amistades. Érik Muñoz, secretario del ayuntamiento capitalino, no apoyó el proyecto de su compadre Jorge Miranda. Los ponzoñosos explican que el distanciamiento vino en 2021, cuando Carla Deshire Abraham, esposa de Érik, pretendía llegar al Órgano Interno de Control, pero no recibió el apoyo de la entonces administración y el hueso se lo ganó Víctor Anaya. En Guadalupe, cuando Roberto Luévano fue alcalde integró a su gabinete a Gerardo Casanova, quien venía de ser regidor del trienio de Arnoldo Rodríguez. Dicen las lenguas bífidas que a Roberto no le gustó que el hijo de Angélica Náñez hiciera acuerdo con otros grupos, como el de Enrique Flores. Se distanciaron y ahora Gerardo es director de Desarrollo Económico de Guadalupe, con la marca guinda.
“NUNCA MÁS”
Otro que cortó con viejas amistades es el ex subsecretario de Desarrollo Rural, José Rodríguez. Después de su salida, a todo mundo le anda diciendo que “nunca más” regresa a trabajar con el clan Monreal. En realidad, Pepe se adelantó y fue quien presentó su renuncia. Hubo quejas de escándalos internos, algunos implicaban asuntos personales contra el entonces funcionario. Rodríguez no quiso aguantar regaños y advirtió que si no podía hacer lo que quería, les aventaba su chamba. Y muy digno se largó de la secretaría. Ahora pasa al club de los resentidos, junto con Alejandro Solís, ex subsecretario de SAMA, quien apareció apoyando a los equipos de Miguel Varela y Ulises Mejía.
OTRA FUNCIÓN PÚBLICA
Los venenosos de la Nueva Gobernanza revelan que Elsa Patricia Schnaider, funcionaria de la Jefatura de Oficina del Gobernador, funge como un tipo de Función Pública fiscalizando y requiriendo cuentas a los titulares, para mantenerlos controlados. Mientras, quien sí es titular de la SFP, Ernesto González, sigue con el show.
Esta semana se esperan nuevos nombramientos en el gobierno, principalmente en el área de Educación, por las destituciones en tecnológicos estatales. Sigue sobre la mesa el planteamiento de incluir a Jorge Miranda en alguna secretaría, ahora ponen como una posibilidad la de Economía.
Nadie de los morenistas criticó ni criticará la designación de Andy López, hijo del Presidente de la República, como secretario de Organización en el comité nacional. Algunos se echarán maromas para justificarlo, cuando acusen otros casos de supuesto nepotismo dentro del partido.
