Caminando por la calle
No existe nada más liberador, para la aterrada alma, sobre todo en estos años de muchos balazos y más ideológicos bandazos, que revisar los diarios y leer declaraciones cada día más aterradoras, como saber que, en el ranchote, la propuesta de reforma electoral no obedece a los criterios más elementales de un gobierno de izquierda.
¿Es el sistema electoral inglés o norteamericano, el ejemplo más moderno de un sistema electoral? Personalmente no lo creo, es más, estimo que damos pasos para atrás al eliminar, sin el más elemental debate, el sistema de representación proporcional.
No es suficiente la reforma electoral, es imprescindible una REFORMA POLÍTICA que nos permita avanzar hacia un sistema político semi parlamentario o semi presidencial.
El debate necesario sobre el cambio de sistema político permitirá al país avanzar en el terreno político electoral, no solo para fortalecer los órganos de representación popular, sino también los partidos políticos, eliminando aquellas agrupaciones carentes de fundamento ideológico y auténtica militancia.
Es vital fortalecer el sistema de partidos reformando de raíz la ley de partidos, para exigir a las agrupaciones más requisitos de calidad para convertirse en verdaderos institutos ciudadanos, así como dar certeza de elecciones verdaderas, permitiendo la existencia de auténticas alianzas electorales (desde el plano ideológico, obviamente) sin mayores restricciones que el debate de ideas y desterrar el pragmatismo que tanto daño le hace a la sociedad.
El pasado proceso electoral se caracterizó por un champurrado ideológico de la oposición, pero sin algún sustento en sus propuestas, fue más bien un muro de lamentos y descalificaciones que ahuyentaron a muchos votantes.
El insulto, por parte de algunos dizque “informadores”, (un tal Carlos Alazraki y fauna que le acompaña) se convirtió en la principal posición ideológica del ala lumpen de la derecha (al igual que un tal Brozo y su patiño Loret). A este sujeto se aliaron otros personajes oscuros, de primaria trunca, que no aportaron nada de nada al debate nacional y que solo se dedicaron a insultar sin el menor recato. ¡Un asco de personajes, la verdad!
Todo lo anterior debe de motivar al legislador a generar las normas necesarias para sancionar el insulto durante las campañas; debe ser obligación de los medios y sus subordinados generar condiciones para la educación cívica de los millones de ciudadanos, los medios se deben de convertir en generadores de contenido crítico que permita el debate en todos los rubros de la vida social.
¿No sería maravilloso que los alumnos de secundaria debatieran sobre aspectos de su formación académica, por ejemplo? ¿Qué tal ver a las mujeres discutir en sus colonias sobre temas relevantes en materia de familia, economía, educación, etcétera?
Eso es justamente lo que se debe de buscar en una reforma profunda en materia política. Darle mayor peso a las candidaturas independientes, construyendo requisitos accesibles. Un parlamento con el enorme peso de los políticos profesionales más aquellos ciudadanos provenientes de las candidaturas independientes, sin lugar a dudas sería un Legislativo fuerte y un gran equilibrio del Ejecutivo.
Y, obviamente, con un Poder Judicial honesto, que no sea refugio de familias completas que no permiten el acceso de miles de jóvenes egresados de las universidades públicas, con enorme capacidad en materia de procuración y administración de justicia.
Ya basta de que las magistraturas sean premios políticos para amigos y compadres. Ojalá nuestra próxima presidenta electa, Claudia Shienbaum Pardo, tenga la sensibilidad para generar estos debates nacionales.
