ZACATECAS. Hay elementos de las fiestas religiosas que perduran en la actualidad a pesar del paso de los siglos, señaló la investigadora Cruz Dalia Muro Marrufo, durante su ponencia Fiesta y religiosidad en Zacatecas: la dedicación de la iglesia parroquial, 1752 como parte del ciclo de conferencias Episcopado y Memoria.
Además, destacó que rosarios, sermones y misas eran elementos importantes en la celebración, “también hubo pólvora. Eran festejos muy parecidos a las ahora conocidas como fiestas patronales”.
Dichos elementos están presentes en las celebraciones actuales, “que nos hablan de un patrimonio cultural e inmaterial”.
Lo anterior, explicó, tiene su origen en la fiesta religiosa que surge tras finalizarse la construcción de la parroquia capitalina, que actualmente es la Catedral Basílica de Nuestra Señora de los Zacatecas.
“Como era costumbre en el periodo novohispano, la apertura se hacía mediante un festejo o ritual, que eran las celebraciones dedicadas a las parroquias”, explicó.
COMPARTEN LA FESTIVIDAD
La académica expuso que en dicha fiesta se integran varios aspectos, pues la festividad coincidió con la llegada de la imagen de la Señora de los Zacatecas, “que se perdió en un incendio en 1736”.
Por ello, detalló, se juntaron las fiestas parroquiales y la estampa religiosa, que eran celebradas por mineros de Loreto en el llamado triduo de la minería.
“Eran tres días de actividades que podían extenderse, como en las vísperas. Además, había una procesión de la imagen por las principales calles de la ciudad.
“Se recorría Santo Domingo, Tacuba y la Plaza Mayor, actualmente plaza de Armas, del 14 al 16 de agosto”, señaló la investigadora.
