MONTE ESCOBEDO. Con la sequía de 2022 y 2023 aumentó el número de plagas que afectan los árboles de pino y encino. El problema se agudizó debido a que no hay recursos para combatirlas, pues anteriormente se realizaba con subsidio federal, pero éste fue retirado en la actual administración.
Por lo anterior, “los propietarios de los terrenos y la asociación Werika A.C. hacemos lo que podemos para curar estas especies y que no se propaguen más las plagas”, precisó Adán Camacho Márquez, presidente de la institución dedicada a la conservación del ecosistema y de especies, principalmente del águila real en Monte Escobedo.
Dio a conocer que algunos hongos, insectos descortezadores, muérdago o injerto, que es una especie de planta que invade los troncos, son las plagas que prevalecen en el municipio y afectan los árboles de roble y las especies de pino triste, ocote y real, así como de encinos rojo y blanco.
Pese a no tener un número exacto, el ambientalista señaló que “son evidentes las afectaciones en la cabecera municipal al verse los árboles secos y otros que definitivamente ya deben ser cortados para evitar que se propaguen los insectos por el bosque”.
Aclaró que para quitarlos deben tramitar los permisos correspondientes en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), previa presentación de un plan de manejo.
LA LLUVIA, LA MEJOR CURA
Adán Camacho enfatizó que, por fortuna, este año se registraron importantes lluvias que les devolverán la fortaleza y los nutrientes a los árboles para afrontar este tipo de plagas y el cambio climático.
Recordó que la falta de precipitaciones provoca que la fauna nativa de Monte Escobedo emigre en busca de agua, lo cual es notorio por la disminución de las poblaciones animales.
Sin embargo, “este 2024 llovió bastante, lo que generó que 80 por ciento de los cuerpos de agua, como abrevaderos y lagunas, estén llenos. Al igual que los afluentes de ríos y arroyos, en los que corre agua desde el inicio de la temporada, lo que sirve para mejorar el sustento de la actividad primaria, que es la ganadería y la agricultura, y ser una fuente importantísima para la fauna silvestre”, destacó el ambientalista.
Con ello se benefician especies como la nutria de río, el jaguar, el águila real, la guacamaya verde y varios reptiles, que están en categoría de riesgo, como la boa; así como algunas especies de serpiente de cascabel; y el lagarto enchaquirado, entre otros.
VISITAS CON RESPETO
El presidente de la asociación Werika A.C. señaló que “las precipitaciones nutrieron al menos 10 cascadas, que son el atractivo turístico natural que atrae a diversidad de visitantes y que brindan un espectáculo natural incalculable”.
Precisó que estas cascadas se ubican, en su mayoría, en la parte sur de Monte Escobedo, como El Salto de los Argüelles o de la Santa Cruz, Las Lajas, El Salto de La Ciénega en El Mite; El Salto Blanco y El Salto de las Guacamayas, “las que se pueden visitar guardado el respeto que merecen y acompañados de un guía para evitar incidentes”.
