Tres métodos para preparar café
UNO. La prensa francesa es una de las formas más prácticas de extracción. El molido es importante pero no tanto como averiguar con quién se va a compartir el brebaje.
Una carga completa equivale, aproximadamente a unas dos o tres tazas para un par de bebedores o bebedoras dependiendo de cómo se identifican en ese momento. Se puede conversar alrededor de una hora o un poco más sobre temas irrelevantes que solo pueden charlarse mientras se bebe café preparado de esta forma. El cambiante clima, los éxitos fugaces o los fracasos que no merezcan la pena ser escondidos pueden servir como moldes de plática.
El sabor que deja un café preparado en prensa francesa tiene notas afrutadas que pueden sentirse con un poco de paciencia para disfrutar lo que no es inmediato. Para este método no es indispensable mucho, quizás un poco de afecto hacia quien se comparte pueda darle un sabor medio dulzón procurando no caer en lo empalagoso porque luego como que el futuro se amarga demasiado.
La prensa francesa requiere bastante agua que luego puede transformarse en saliva, sudor o lágrimas en el mejor de los casos y que estarán disponibles aunque no se les necesite. Un grano veracruzano comprado a precio de mayoreo es recomendable para prepararse en la prensa porque como que el estatus personal no sube mucho con esta forma de preparación.
DOS
Para preparar café en cafetera italiana o moka hay que estar lo suficientemente solo. Se rellena con agua hasta un poco antes del borde de la locura y se permite hablar o reírse sin la molesta necesidad de estorbosos interlocutores.
Esta forma de extracción requiere una estufa, parrilla o fogón que no comprometa la economía del preparante, pero que esté dispuesto a gastar unos cuantos minutos de su vida en preparar café. Una vez iniciado el proceso hay que esperar un poco para que comience la vaporosa extracción de lo que pueden ser un par de tazas de café tan calientes o tibias como los abrazos ausentes.
La cafetera moka es recomendada para los que viven en casas tan pequeñas como para que quepa todo lo que nunca se va a tener en la vida, lo primordial es mantener la cordura con apoyo de cafeína no tan elegantemente preparada como para olvidar tomarse selfies innecesarias mientras se bebe café.
Este método de extracción permite sentir una textura más espesa de un café que podrá recordarse fácilmente en un futuro, en el que todo luzca más claro que su color. La presión que empuja el café por la cafetera italiana, puede resultar tan infantilmente agradable a la vista que quizás valga la pena sonreír un poco mientras sucede.
No hay mejor grano para este método que el que venden en cualquier centro comercial un domingo por la mañana en el nostálgico pasillo de la canasta básica.
TRES
Hay quienes piensan que el café es un tipo de estimulante necesario, normalizado y por supuesto impuesto para las inagotables exigencias diarias y quizás tengan razón. Lo que pasa es que a los bebedores de café ya se les olvidó si empezaron a tomarlo por lo que sentían o comenzaron a sentir algo hasta después de beberlo.
El último método tiene que ver con la permanente carencia de tiempo para hacer cualquier cosa, incluyendo por supuesto, tomar café. El espresso se escribe en italiano porque la prisa luce más glamurosa en idiomas extranjeros.
Mediante cafeteras suficientemente metálicas como para pagar mucho por ellas, se extrae la esencia de algún café cuidadosamente llevado hasta sus fauces. La altura, el secado, el tostado y el molido son cuestiones básicas a considerar en un café que se debe tomar a sorbitos como con miedo a agotarlo.
Los bebedores de espressos seguramente siempre van corriendo a ese lugar en el que la felicidad los espera, aunque nunca lleguen. Mediante el método de extracción de un espresso puede obtenerse solo lo necesario del café, sin desperdiciar tanta agua para dejarsela a las grandes empresas socialmente responsables.
Con este método, el paladar queda impregnado con un sabor que puede compartirse por medio de besos clandestinos. No cualquier grano hace un buen espresso, hay que seleccionarlos adecuadamente considerando, por supuesto, todo lo demás que no puede seleccionarse en la vida. Irónicamente, el espresso se disfruta mucho más cuando se bebe despacito.
