Zacatecas.- Venezolanos, colombianos, haitianos y guatemaltecos denunciaron que elementos federales los obligaron a interrumpir su viaje en la bestia en la comunidad Miguel Hidalgo de Ojuelos, en Fresnillo, donde quedaron varados.
Los sudamericanos afirmaron que agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) y de la Guardia Nacional (GN) los forzaron e, incluso, los últimos realizaron disparos al aire a las 23:30 horas del jueves, provocando que algunos de los viajantes corrieran.
Advirtieron que al menos 10 personas desaparecieron y ya no tuvieron comunicación con ellas. Agregaron que hubo guardias que tomaron de los cabellos a los niños y amenazaron con hacerles daño, por lo que los padres bajaron del convoy ante el temor.
Algunos corrieron sin rumbo, mientras que la mayoría permaneció en los vagones hasta que se retiraron las autoridades de migración, y en ese instante, también el personal de Ferrocarril Mexicano (Ferromex) desancló la máquina del tren y se la llevó con el argumento de una falla mecánica.
Así quedaron varados más de 2 mil migrantes, entre los que hay familias enteras, niños lesionados y al menos tres mujeres embarazadas.
Incertidumbre y abusos
Acompañado de su esposa y su hijo de brazos, Bryan López, un joven venezolano, detalló que durante el viaje perdió sus documentos de identidad, y en Aguascalientes, cuando viajaban en camión, agentes del INM los bajaron y les quitaron el poco dinero que traían.
Al igual que Bryan, otros migrantes relataron que fueron víctimas de las autoridades y de los abusos de operadores de autobuses, quienes les cobraron tarifas más altas por ser de diferente nacionalidad.
Si no traían documentos, los costos por viajar de la Ciudad de México a Monterrey, Nuevo León, se elevaban hasta el triple de las tarifas marcadas en las centrales camioneras, por lo que no tuvieron más opción que seguir su viaje en la bestia.
Luego de varios días de incertidumbre, Bryan y su familia abordaron el tren y, tras varias horas de viaje, quedaron varados junto al grupo que se encontraba en Fresnillo. Pasaron poco más de 10 horas cuando la desesperación invadió a los migrantes.
Sin embargo, para su suerte, agricultores que comenzaban su jornada los apoyaron y abrieron las llaves de los pozos de riego para permitirles asearse y usar la electricidad para cargar sus celulares, lo que algunos aprovecharon para avisar a sus familias que estaban bien.
El hambre también comenzó a calar y de unas milpas que estaban a escasos metros de los vagones arrancaron elotes, juntaron leña y los prepararon. Este tentempié aminoró el apetito, pero no fue suficiente alimento para la enorme cantidad de personas reunidas.
Reciben ayuda
Después de varias horas, habitantes de La Estación, de Calera de Víctor Rosales, e integrantes del grupo Maquina 30-30 Amor Sin Fronteras arribaron para ayudarlos. Con su familia y vecinos, Vanesa Rivera Escobedo fue una de las primeras en llegar con botellas con agua, bolillos y ropa.
Explicó que apoyan a los migrantes desde hace varios meses; sin embargo, nunca le había tocado un grupo tan grande y con tantos niños. Ante esta situación, luego de repartir los víveres que traían, fueron a buscar más y durante todo el día ofrecieron lo que pudieron reunir.
La nobleza y humildad de los migrantes resaltó tanto que incluso, tras estar sin comer durante varios días, compartieron sandías y parte de sus alimentos con otras personas que no viajaban con ellos y solo registraban los hechos.
Revisan operativos
Durante el transcurso de la mañana también arribaron policías municipales de Fresnillo, Calera de Víctor Rosales, Enrique Estrada y de la capital, para ofrecer ayuda y seguridad. También acudieron paramédicos de la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPC) y de la capital y Calera.
Desde el gobierno del estado, se aseguró que se revisarían los operativos implementados por las autoridades federales “para evitar que se vulneren los derechos de las personas migrantes”.
Fue necesario también el apoyo médico, ya que una de las embarazadas que viajaba en el tren presentó complicaciones, aunque se descartó labor de parto. Se le ofreció llevarla a un hospital, pero la joven venezolana no quiso, pues su intención es llegar a Estados Unidos y ahí dar a luz.
Para las 14 horas, aproximadamente, arribaron elementos de la GN que causaron miedo en los migrantes ante lo sucedido durante la noche, no obstante, los oficiales les informaron que estaban ahí para protegerlos.
En el lugar permanecieron elementos de seguridad pública de varios municipios, de la Policía Estatal Preventiva (PEP), de la GN y del Ejército Mexicano, que establecieron puestos militares para evitar que los migrantes sean víctimas de los grupos delictivos.
Agradecen apoyos
Después de varias horas, desde la capital llegaron integrantes del grupo Máquina 30-30 Amor Sin Fronteras, encabezados por Lupita Cuevas, quienes realizaron varios viajes y llevaron más de 500 botellas de agua, cuatro vaporeras con comida, poco más de 200 bolillos y 13 kilos de tortillas.
También personal del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (SEDIF) acudió con ayuda y se quedó para hacer compañía a los migrantes, que esperan el ferrocarril para continuar su marcha hacia el norte.
Los sudamericanos expresaron su agradecimiento al pueblo mexicano por su gran corazón, pero recriminaron que las autoridades de migración “han convertido la travesía en un verdadero infierno”.






















