MOMAX. El cerro de San Miguel guarda un tesoro arqueológico de la magnitud e importancia del cerro del Teúl que, aunque ya está en registro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), no hay recursos para explorarlo.
El alcalde Salvador Cabral Mota dio a conocer que, a pesar de que el sitio ha sido saqueado, Gonzalo Robledo Cesanto, artista multifacético de este municipio, se da a la tarea de recuperar piezas arqueológicas para registrarlas como parte de ese tesoro.
Reconoció que el sitio, enclavado en unas cinco hectáreas de terreno, tiene propietario, por lo que necesariamente el Municipio requiere de la intervención del gobierno estatal para reclamar este sitio, del que ya se hicieron avistamientos con drones.
“Es un lugar lleno de pirámides, tiene un juego de pelota y una gran riqueza que se puede apreciar incluso a simple vista”, afirmó el alcalde.
Comentó que el año pasado se contactó con Peter Jiménez, arqueólogo responsable del sitio Cerro del Teúl, y lo invitó a que conociera San Miguel, por lo que trajo drones especializados que hicieron un recorrido por el lugar y se confirmó que hay diversidad de pirámides sepultadas, aun más que en el Teúl.
Con este levantamiento también comenzaron un proyecto de rescate, pero con el recorte presupuestal del gobierno federal, el INAH no tuvo las posibilidades de explorarlo de manera oficial.
Sin embargo, el alcalde reconoció mantener la esperanza de que pronto pueda integrarse a la lista de prioridades para explorar; por lo pronto, reconoció que el sitio sí fue saqueado, aunque en aproximadamente 2 por ciento de su riqueza.
Comentó que el sitio tiene un reloj solar, pinturas rupestres e infinidad de objetos que sin duda son parte de un descubrimiento importante que bien puede llamar la atención de las autoridades, y al Municipio le permitiría promover la cultura y turismo a otra escala.
Con respecto de la propiedad del cerro, dijo que es una familia la que la heredó y, si bien, sí podría vender, no sería a un bajo costo, por lo que es necesaria la intervención del estado. El consuelo ahora es que ellos son cuidadosos del lugar, evitan que ingresen animales y son buenos vigías del tesoro escondido.

