ZACATECAS. “Los deportes de aventura no deben alterar los ecosistemas ni dejar huella de su paso”, afirmó el senderista zacatecano Eduardo Gil, después de la afectación en las cuevas con pinturas rupestres en el Cerro de la Virgen.
Estas afectaciones fueron denunciadas en redes sociales, donde un grupo de rapel dejó anclas en las cuevas donde hay pictogramas de los antiguos pobladores de la región y que las tiene documentadas el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El líder del equipo de senderismo «Salvajes de la Pradera» declaró a NTR Deportes que “son pocos los espacios naturales que tenemos alrededor de la ciudad, por lo que debemos respetarlos y cuidarlos”.
Reconoció que en los inicios de las excursiones, durante la pandemia, desconocían algunas premisas básicas del senderismo consciente.
“Nuestros recorridos eran desordenados, había gritos, subíamos por donde se pudiera, fuimos criticados, por la alteración de manera auditiva y física”.
Puntualizó que sobre la marcha aprendieron y en la actualidad tienen un principio en Salvajes de la Pradera “no alterar los espacios que visitamos”.
Destacó que cuando realizaron una ruta por el Cerro de La Bufa, la asociación que se encarga de la preservación del lugar, se puso en contacto con ellos para darles algunas indicaciones.
“Ahora está prohibido arrancar flora o traerse el típico recuerdo de la piedra u otras cosas de los lugares que vamos. No hacemos caminos y no ingresamos a lugares privados”.
Reiteró el compromiso que tienen los senderistas de Salvajes de la Pradera para no alterar los entornos que visitan para mantener el equilibrio.
“Evitamos el contacto con la fauna para no alterar, recomendamos a las personas que llevan mascota con correa y lleven bolsas para recoger sus desechos y así evitar contaminar”.



