Aunque todo el estado sufre problemas de inseguridad, para los sacerdotes católicos los focos rojos se ubican en Valparaíso, Jerez, Fresnillo y Pinos, reconoció el padre Aurelio Ponce, secretario canciller de la Diócesis de Zacatecas.
Explicó que los párrocos de las 114 iglesias que hay en el estado han sido víctimas de los grupos delictivos que operan en la entidad, “les quitan sus pertenencias, su dinero y en algunos casos hasta el vehículo en el que viajan”.
Pese al grado de violencia que existe hasta la fecha, ninguno de los sacerdotes pertenecientes a la Diócesis de Zacatecas ha sido privado de la libertad, aclaró.
Autoridades burocráticas
Aurelio Ponce también reconoció que ninguno de los hechos reportados ha sido denunciado ante las autoridades correspondientes, “quizá por la desconfianza hacia quienes imparten justicia y la burocracia que hace el trámite algo complicado”.
Recordó que uno de los afectados fue asaltado en el tramo carretero Jerez–Fresnillo. “Le quitaron su vehículo y, gracias a Dios, pasó un grupo de la Guardia Nacional (GN) y lo trasladaron hasta El Mineral, donde lo llevaron al Ministerio Público (MP) pero, al final no pasó nada, fue mucha la burocracia y los trámites”, agregó.
Debido a la situación que padecen, la Iglesia Católica recomendó a los párrocos evitar viajes en solitario por las carreteras y nunca transitar de noche. Fuera de eso los sacerdotes cumplen con sus tareas hasta donde es posible.
Recordó que en el caso de Ermita de Los Correa y El Cargadero en Jerez, donde han vivido los desplazamientos forzados, “también hay comunidades donde los sacerdotes no pueden entrar porque se quedaron sin gente y ahí están estos grupos instalados”, mencionó.
