COLOTLÁN. Al clamar por que este dolor jamás lo vuelvan a sentir los padres de este pueblo, los sacerdotes que oficiaron la misa de despedida de las hermanas Daniela y Viviana Márquez Pichardo, y la prima Paola Vargas Montoya, expresaron que la postura de la iglesia católica es que se revise el proyecto de seguridad pública y a las instituciones “porque no vamos bien, no vamos por el camino correcto”.
Luego de esta lección “que para todos es muy amarga y de la que todos necesitamos aprender, y la primera es, que nunca más Colotlán viva la violencia, ni una injusticia como la que se cometió”, los sacerdotes insistieron que verdaderamente se haga justicia, puesto que es un clamor popular.
No puede ser posible, expresaron, “que no podamos circular libremente sin el temor o desconfianza de que algo nos pueda pasar”.
En el templo de San Luis Obispo, repleta de acompañantes y un escenario ataviado de flores y tres globos transparentes que fueron colocados en cada féretro, los sacerdotes oficiantes expresaron que este domingo se unieron en torno a las familias para mostrarles cariño y cercanía, en medio de una angustia casi indecible, “que nos resulta realmente difícil creer”.
Ello, ante una juventud y una existencia arrebatada cuando apenas comenzaba. Es algo, expresaron, “que no podemos acallar, por ello es necesario buscar humildemente en el refugio del Señor, un consuelo, fortaleza y esperanza”.

