YUCATÁN. Fue una corrida accidentada, con continuas interrupciones que prolongaron notablemente su duración, Sobre todo, en lo que respecta a los toros de lidia a pie.
Varios de ellos, de la ganadería de Gómez Valle, se resintieron por problemas de salud que hicieron imposible su lidia.
En medio del desconcierto general que fue el festejo por esa circunstancia, emergió gigante la figura de Diego Ventura frente al segundo de su lote, un toro de La Venta del Refugio, que compartió con Cuauhtémoc Ayala, al que invitó a torear junto a él, ya que el suyo se lesionó.
Y en esa faena, con un oponente que, sin ser bueno, al menos, se dejó, multiplicó sus prestaciones con su capacidad inmensa para esculpir en la piedra más dura.
Cumbre una vez más en su actuación que basó en Eco y, especialmente, en el infalible Bronce, con el que Ventura hizo las delicias del público, que pudo, así, encontrar luz en una corrida plagada de incidentes.
La cima fue el par sin cabezada que terminó de entregar a la afición a la exhibición de dominio de Diego, un mago más que nunca. Cobró con Bombón un certero rejón de muerte y el palco le concedió, indiscutible, las dos orejas y el rabo.
Con su primero, gran profesionalismo de Diego Ventura ante un toro imposible, manso, aquerenciando en tablas.
Ventura buscó todas las opciones, vencer los obstáculos y cambiar el lado de la moneda. Velásquez fue clave para que sucediera la magia: clavó dos rejones de castigo, el segundo en los medios, ejecutando un quiebro.
Todo lo que hizo Ventura en banderillas, fue por dentro, pegado a tablas, con un toro que no ayudaba nada.
La afición supo reconocer el gran esfuerzo hecho y, sobre todo, la solvencia que puso, por lo que fue ovacionado.
La tarde abrió con la actuación del niño rejoneador Cuauhtémoc Rafael, quien lució con el abre plaza, demostrando las ganas de ser, disfrutando y conectado con el público, siendo premiado con una vuelta al ruedo.
Cuauhtémoc Ayala dio una vuelta al ruedo con su primero y Uriel Moreno El Zapata se sobrepuso ante las adversidades.
Su primero, imposible, el segundo, de mejor juego, dejando pasajes de calidad, de valía, con mucho poder; sin embargo, falló con la espada.
Jesús Enrique Colombo también cautivó este domingo en la Monumental de Avilés, con su primero, variado de capa, soberbio con las banderillas y una faena de buen corte por ambos pitones que coronó con la espada para cortar una oreja.
Con el cierra plaza de un maratónico festejo que comenzó a las 16:30 horas y culminó a las 21:15 horas, Colombo volvió a realizar una gran apuesta buscando las opciones, estando esforzado ante lo poco que ofreció el toro.
Consiguió el corte de una oreja tras estar certero con la espada.
La salida a hombros, compartida para los rejoneadores Diego Ventura, Cuauhtémoc Ayala, y el matador de toros Jesús Enrique Colombo.

