América Latina vive una oleada de violencia que atemoriza a los ciudadanos y cuyo futuro todavía es incierto; el fenómeno abarca desde el surgimiento de las autodefensas de Michoacán, pasando por el asesinato de una ex Miss Venezuela, las pandillas en Centroamérica y la muerte de policías en Argentina a manos de delincuentes.
La inseguridad ciudadana sigue encabezando la lista de las principales preocupaciones de los latinoamericanos y la ONU lo ha calificado de “epidemia” y considera a la región la más insegura del mundo, con uno de cada tres habitantes víctima de un delito, principalmente robo, en 2012.
La violencia tiene muchas causas, la mayoría conocidas y lo que se necesitan son soluciones; sobre este tema, el coordinador de Seguridad Ciudadana para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Rodrigo Serrano-Berthet, hace una radiografía de la situación del crimen y la violencia de la región.
El experto cuenta que en realidad el crimen se concentra desproporcionadamente en ciertas ciudades, barrios y cuadras de ciertas naciones:
En Honduras, por ejemplo, 5% de las ciudades concentra 65% de los homicidios. Dentro de éstas, la criminalidad se concentra masivamente en ciertos barrios o zonas calientes, y hasta en ciertas cuadras específicas.
Investigaciones en Estados Unidos muestran que 1% de las cuadras puede concentrar hasta 50% de todos los delitos y 5% de ellas concentrar hasta 70% de los delitos.
Lo mismo pasa en América Latina. Pero lo más preocupante es que las principales víctimas de homicidio son jóvenes, varones, y pobres que viven en comunidades marginadas.
Brasil, por ejemplo, con más de 50,000 homicidios por año, concentra más de 30% de todos los homicidios de la región. De éstos, más de la mitad son jóvenes, casi 80% son afrobrasileños.
Una situación similar se da en otros países de la región.
Sobre el porqué la inseguridad ocupa los primeros lugares de las preocupaciones de los latinoamericanos, dice que es porque no se han logrado bajar las altas tasas de crimen y violencia que afligen a la región.
Otros problemas que han preocupado a los latinoamericanos, como la inflación, pobreza y desempleo, han mejorado. En cambio, la incidencia del crimen y la violencia se ha mantenido estable en las últimas décadas, y en niveles muy altos, mucho más que otras regiones.
América Latina y el Caribe concentran casi 9% de la población mundial pero padece más de 30% de los homicidios.
Siete de los diez países con las tasas más altas de homicidio en el mundo están en la región.
“Si tomamos las 50 ciudades con mayores tasas en el mundo, 42 son latinoamericanas, incluyendo las primeras 16. Inclusive en los países con bajas tasas de homicidio, como Argentina o Uruguay, la sensación de inseguridad es altísima debido en parte a los altos niveles de victimización, principalmente robos y hurtos, y al nivel de violencia asociado con ellos”, dice.
De las zonas más peligrosas, dice:
El mapa varía mucho, según el tipo de delito. El de homicidios es muy distinto al mapa de victimización. En el de homicidios, los países con más altas tasas por subregión son Honduras, El Salvador, Guatemala y México en Centroamérica; Venezuela, Colombia y Brasil en Sudamérica, y Belice y Jamaica en el Caribe.
Pero si tomamos las tasas de victimización total (por cualquier tipo de crimen violento), vemos una pintura distinta, donde países como Ecuador, Perú, Bolivia, México, Uruguay y Argentina lideran el ranking; de una u otra manera, afecta a todos los países de la región. Por eso es la principal preocupación de los latinoamericanos.
